“PIKSAS”  (PIZZAS)

Nuestras inspiraciones vienen de las técnicas y buenas prácticas italianas y gringas, pero aprovechando las materias primas disponibles en Chile.  (Una especie de traducción local à la PIZZA LOCAVORE …)

La pizza en lo básico es  nada más que un trio de componentes:

  • una masa fermentada de pan plano
  • la justa cantidad de agregados encima (salsa de tomate, quesos, salami, vegetales, cebolla, ajo, etc.) 
  • el horno refractario a 400 – 450 ° C 

El equilibrio entre la masa y los ingredientes es primordial.  Lo que fusiona todo es el horno. 

La única forma de aprender es con las manos en la masa.  Hay que aprender a manejar el horno, saber cuál es la consistencia correcta de la masa para las temperaturas que tu usas, entender qué cantidad de agregados usar: más no es necesariamente mejor!  

Aparentemente algo sencillo, la pizza tiene su arte!

El horno es donde fallan muchos chefs caseros o aficionados, y para qué no decirlo, casi todos los restaurantes también. No cuentan con un horno capaz de generar las altas temperaturas necesarias para hacer la “vera” pizza.

Las realidades de manejar un negocio hacen que muchos locales usen técnicas que aumentan la eficiencia del proceso a costo de la calidad del producto final (p.e. masas precocidas, más queso pero de menor calidad, un horno a 225° C en vez de más de 400° C, etc).

Una masa perfecta a 225° C no te dará la pizza que tengo en mente.

Ni tampoco una masa pre-hecha de supermercado aunque la hornees a los 425° C recomendados por la Vera Napolitana.  

El horno y la masa son los dos elementos críticos – lo demás son sutilezas o mejoras! A las temperaturas “bajas” (225° C), sin importar si es en casa o en un restaurante, no hay como lograr la fusión de masa y agregados que produce la mejor pizza.

La pizza puede ser  “slow food”  en la preparación de la masa (1 a 2 días), ¡pero no en su cocción!

La foto: una pizza inspirada en las comidas tailandesas: con mantequilla de maní, gengibre, muzzarella y pollo frito en ajo.  Es lejos de ser tradicional italiana, pero es muy rica y favorita para terminar la secuencia de pizzas cuando invitamos amigos.  Maridaje: una SISMO de SZOT (estilo Barley Wine).

LAS MASAS

Sugiero que uno aprenda primero a hacer las pizzas “sencillas” de masa delgada y con pocos agregados encima.  

La masa es la base de la pizza.  En general no es nada más que harina de trigo, agua, sal, un poco de aceite de oliva y levadura.  Estas pizzas sencillas son ideales para aprender a hacer la masa hasta lograr esa fusión perfecta bajo el intenso calor del horno.

La inspiración es la pizza italiana como punto de partida.  En nuestro caso queremos elaborar pizzas “locavores” con ingredientes chilenos, ojalá obtenidos de proveedores locales, de nuestra zona.

Una “marinara” es simplemente masa, ajo y orégano. Nada más. 

Una “margherita” también es minimalista: la masa, queso mozzarella, salsa de tomates y hojitas de albahaca. 

De ahí parten los demás estilos (¡y hay muchos!), con masas más gordas, lo que colocas encima es limitado solo por tu imaginación. 

  • Hay distintas calidades de harina y variaciones entre marcas y molinos. Hemos usado harinas blancas de San Cristóbal y Molinera del Rey mezcladas 50/50 con harina integral de la Tostaduría Talca.  En esto estamos recién empezando a experimentar. Aceptamos sugerencias! (Hay harinas más baratas, pero no nos ha gustado la calidad de la masa final).
  • Muchas veces usamos cerveza en vez de agua para la elaboración de la masa, en las mismas proporciones.  Hemos probado el uso de las cervezas “salvajes” o ácidas para la masa, con la idea de hacer una masa agria. Ha funcionado muy bien.  (Ojo: una cerveza “salvaje” no es lo mismo que una cerveza “picada”!). 
  • Se pueden agregar otros cereales en pequeños porcentajes tales como  sémola,  cebada malteada, malta Pilsen y/o malta caramelo (u otros granos como centeno) inclusive puré de papa!  A veces echamos pequeñas cantidades de  malta caramelo (molida en un molino de café) pero en general nuestra pizza se hace de harina de trigo.  La malta caramelo ofrece un toque dulce a la masa (algunos echan miel por lo mismo) pero la cebada tiende a dejar la masa muy pegote si agregas demasiada malta.
  • Nosotros, después de experimentar con los otros cereales, inclusive la cebada en todas sus formas, terminamos usando solo harina de trigo! Tal vez un poco de semillas de maravilla, o linaza. Hemos decidido que la harina de trigo es para pizza, y la cebada malteada es para cerveza. Pero es cosa tuya, échale lo que tu quieres, pero entendiendo el efecto que tiene sobre la masa – si eso es lo que buscas, ningún problema!
  • Uno inicia la preparación de la masa con el agua (o en nuestro caso, cerveza) en el bol. Agregas las harinas primero, las mezclas bien, después la levadura, la sal  y al final el aceite de oliva.  (Si echas el aceite directamente al agua al principio, ese tiende a separarse del agua y tendrás zonas de masa con aceite y otras no). 

  • Se busca una fermentación lenta y en frío de la masa (a temperatura de ambiente, no más de 20° C)  de 12-48 horas con poca levadura. La idea es que la masa no suba muy rápido.  Probablemente sería 25-33% de la cantidad de levadura recomendada en las típicas recetas de las masas rápidas (esas recetas que te prometen masas “listas” en 2 – 3 horas).  Pero hay que tener cuidado con las temperaturas: demasiado frío y no sube la masa, demasiado calor y subirá demasiado rápido dándole otra contextura.  Este leudado lento es importante para la formación de los lazos de gluten. 

Sí, sabemos que la VPN no permite este tipo de batidora. Tenemos otro más grande aun, mismo estilo, semi-industrial:

Hay trucos para elaborar la masa que te ganan tiempo en el contexto de un local comercial, pero no te mejorarán la pizza.  Aquí tengo que reconocer que no sabemos todos lo truquitos, ya que no hacemos pizza en forma “comercial” (todavía…). Por ejemplo, se puede acelerar el leudado con levadura en exceso o bien usar masas pre-cocidas para tenerlas listas de antemano.

También se puede ahorrar en gas o electricidad usando una temperatura de horno bastante menos que la ideal (en vez de las 90 segundos a 420° C de la “vera pizza”, muchos locales hacen una larga cocción (más o menos 10 minutos) a solo 225°C.).  A esa baja temperatura no hay “fusión”, sino que un lento derretir de queso sobre una masa de pan. 

No es que la pizza resulte mala, solo que un buen horno a mayor temperatura te mejora sustancialmente la pizza final.  

DOBLE LEUDADO PROLONGADO DE LA MASA 

Aquí va el gran secreto para hacer una mejor masa:                         

Después del primer leudado de unas horas a temperatura ambiente (20-25° C), hay que “retardar” la masa 6-10 horas a temperatura fresca o fría (ambiente en el inverno, refrigerador en el verano – o sea enfriar, pero no congelar la masa). Se prepara una masa más “húmeda” o líquida que las masas rápidas, y con menos levadura.

Hay que hacer la masa en la mañana del día de la cocción o, mejor aún, el día anterior.  Esperas a que la masa suba, y en la tarde o noche (mínimo 8 -10 horas después) una pasa al segundo leudado.

Para mejorar la consistencia de la masa entre horneadas, se recomienda usar siempre el peso de los ingredientes en las recetas en vez de volumen (p.e. usar kg en vez de tazas como medición).

Hay otro secreto para lograr buena consistencia de la masa: se preparan las pizzas para la segunda fermentación de a una, dejando que leude cada una en forma separada. 

Nuestras pizzas “familiares” son de 300 gr.  La masa todavía está un poco húmeda y pegajosa después del primer leudado.

Al estirar estas masas hay que agregarles un poco de harina adicional para que no se peguen.

Cuando de estirar la masa se trata, para algunos el uso de un uslero es una blasfemia. Para ellos la masa se estira solo con las manos.  De hecho hay varias técnicas para aplastar la masa con los nudillos. 

Pero cuando tenemos muchas visitas y muchas pizzas, usamos un uslero recubierto de harina para que la masa no se le pegue.  Una cosa es ser “pizza-cabrón” obsesionado, otra es ser práctico!

Hay gente que pelea en los blogs gringos de pizza en cuanto a los hornos, usleros y recetas.

Hay harta discusión respecto a los estilos de pizza, y no solo entre estilos italianos, sino entre las de New York, Chicago, etc.

Hay los que lamentan que hoy día no se hace la pizza de New York como antes, que a los dueños de las pizzerías sólo les importan las ganancias, que sus hornos ya no son los correctos, leña versus gas, que la harina no es la adecuada, bla, bla, bla!  

Hay gente en los blogs gringos quienes aceptan solo el uso de ingredientes italianos importados con la idea de replicar las pizzas italianas (inclusive la importación de las harinas y tomates).

Otros abogan por el uso exclusivo de insumos netamente locales  para hacer tu pizza con “terroir” local!  

Nosotros creemos que los italianos nos tienen mucho que enseñar, pero no estamos en Italia.  Se puede hacer una muy rica pizza de muchas formas, siendo “auténtico” con ingredientes importados, o bien, buscando los insumos locales más frescos y con “terroir” de la zona: muchas veces agregamos un pebre chileno a la pizza estilo “margherita” cuando la sacamos del horno.

AGREGADOS

Más no es necesariamente mejor. 

El consumidor normalmente se cree estafado si su pizza no viene con harto queso, al estilo Pizza Hut ™.

Sin embargo hay otra versión de pizza en que el equilibrio entre masa y agregados es esencial. 

Se hornea de manera tal que todo termine de cocinarse al mismo instante, esa fusión rápida que mencionamos antes.  El mejor ejemplo es la clásica pizza napolitana, con su masa fina y solamente un poco de queso mozzarella y unas hojitas de albahaca.  El horno a alta temperatura (400 – 450°C) provee la fusión entre la masa e ingredientes entre 90 a 120 segundos.    

En Chile hay buenos quesos, tomates, chorizos, salames, vegetales, carnes, merkén, aceites, ajos, cebollas, pebre, albahaca, etc.  Existen distintas harinas de trigo blancas e integrales, inclusive se puede conseguir la famosa harina italiana en el país. Se puede conseguir hasta tomates pomarola, supuestamente de Italia.  Así que uno puede tratar de replicar una pizza italiana, o bien, inventar algo propio aprovechando las buenas prácticas y know-how disponible.

El reto viene en el manejo de la cantidad de los agregados en combinación con la masa y el manejo del horno.  Una vez que hayas aprendido a manejar el equilibrio en tu horno entre masa y agregados, se puede poner casi cualquier cosa encima y probablemente saldrá rica.  Es muy entretenido experimentar con las sobras que encuentres en el refrigerador.

Por supuesto se puede hacer pizzas con muchos agregados encima, pero una masa delgada no los va a aguantar:

– puede que pasa la humedad por la cáscara delgada de la masa dejando la masa inoperable con la pala o pegada a la bandeja

– muchos agregados encima pueden causar un desequilibrio en la cocción: aunque se quema arriba no se derrite el queso abajo y además la masa se mantiene crudo.

El punto clave aquí es que tienes que experimentar, probando distintas masas, temperaturas, cantidad y tipo de agregados, horneados, etc. hasta que tu tengas tu estilo y puedas replicarlo en forma consistente.  Un artículo sencillo como en esta página te puede ayudar a saber lo que hay que aprender, pero uno aprende solo practicando!

En ese sentido, si la masa fina no es lo tuyo, y simplemente tienes que hacer pizzas con muchos agregados, existen estilos más rellenos: por ejemplo el “Chicago deep-dish”, o plato hondo, que se hornea casi como si fuera una cacerola o lasagna en una fuente. Aun no tenemos experiencia con este estilo, pero un día lo probaremos!

HORNOS

El horno es el tercer elemento en la receta para hacer una pizza de otro nivel.

Según la VPN (Vera Pizza Napolitana) las pizzas auténticas se hornean a leña en un horno refractario por sobre los 400° C y en no más de 90 segundos.

El horno es clave para lograr ese “otro nivel” de pizza.

Este golpe de calor conductivo-convectivo-irradiativo viene de todos lados a la vez y envuelve la pizza. Pero un calor de este tipo no se logra en cualquier horno.  El horno en tu casa no es capaz de generar este calor, ni tampoco el típico horno de panadería que se ocupa para hacer pan o empanadas.  Ni tampoco en la mayoría de locales de pizza en Chile.

No es que las pizzas horneadas a 225 – 275° C sean malas, solo que el horno adecuado sobre los 400° C te permite lograr calidad superior, esa “fusión” de masa e ingredientes. 

Por eso el horno es el tercer ingrediente.

El horno sirve para definir algunos estilos, p.e. napolitana en horno a leña o neoyorquino en horno a carbón.

Muchos lamentan que estos estilos de pizza ya no son como antes: las pizzerías han ido reemplazando sus antiguos hornos con modelos eléctricos o a gas, más eficientes y económicos, pero cambiando el sabor y textura del producto final.

El horno daba además un carácter propio a las pizzas del local, algo ahora echado de menos por los más fanáticos.

El típico horno a gas que es parte de una cocina de casa no llega a más de 225° C, coincidentemente la temperatura sugerida en muchas recetas de pizza casera. 

Un horno semi-industrial tipo Maigas (bueno para panes y empanadas) usado en muchas pizzerías chilenas, puede llegar a 250-275° C, pero en general los restaurantes lo ocupan también a solo 225° C (Sí, me fijo en esas cosas!) A esa temperatura las pizzas se hornean en 8-10 minutos y no reciben ese golpe fuerte de calor al principio ni mantenido durante la cocción.

La pizza final a esa “baja” temperatura no es mala, pero normalmente muestra una falta de equilibrio entre la cocción de la masa, el cómo se derriten los quesos (demasiado lento) y cómo se cocinaron los otros agregados.  

La fusión ideal de masa y agregados requiere de mucho más calor.

Aparentemente la mayoría de los locales de pizza buscan economizar en gas con cocciones más largas y a menor temperatura. O simplemente no cuentan con hornos adecuados. En general los típicos hornos de casa no tienen buena aislación, y tampoco tienen masa térmica: sus paredes y fondo que son de lata, no tienen ladrillo refractario ni piedra jabón que absorben y mantienen mejor el calor.

(En la foto: nuestro horno semi-industrial en casa a 200°+ C.  Lo usamos para elaborar pan, y efectivamente funciona muy bien para panes a 175°. Y para carnes. Pero solo llega a 275° C max, poco para pizza).

VIDEO HYPERLAPSE DE PIZZA CASERA

En esta página hemos propuesto algunas ideas de mejores prácticas y hornos ideales (refractario a leña!).

Sin embargo, hay momentos cuando tu quieres hacer pizza, pero no puedes tener la masa lista con un día de anticipación.  O simplemente es una lata prender y calentar el horno refractario (3-4 horas) si tienes uno, o bien, no tienes ganas de preparar una salsa de tomate a mano ni menos de estirar las masas con los nudillos, etc.   Si es por flojera o por falta de tiempo, igual se puede hacer pizza.  

Creemos que el leudado debe ser como mínimo unas seis horas si no es posible hacer la masa el día anterior.  La masa es pasable. 

En el video familiar a continuación (pinchando el link) mostramos una pizza casera que hicimos con solo seis horas de aviso previo antes del hornear.  

Hay hartos puntos que distan de lo ideal en el video: faltó más tiempo de leudado, la salsa de tomate era de bolsa de supermercado, mucho uslero, el horno estaba solo entre 250 – 270° C.    Sin embargo las pizzas estaban buenas y lo pasamos bien armándolas y compartiendo en la filmación. 

Hyperlapse video : pizza casera 

https://www.youtube.com/watch?v=gWjYXYYf0j0&feature=youtu.be

HORNO DE BARRO CHILENSIS

El horno de barro (un tarro) a leña, muy típico en el campo chileno, se ocupa mucho para hornear empanadas a esos 170° C.  También sirve para hacer pizzas, pero hay que echarle mucho más leña para llegar a  300°C. 

Funciona razonablemente bien, mejor que una cocina de casa. Usamos un horno de barro a leña en nuestra cervecería cuando hacemos pizza. Lo estamos usando casi al doble de la temperatura  normal para empanadas. Este horno tampoco alcanza llegar a las temperaturas ideales de 400+° C.  

Se pueden comprar estos “hornos de barro” en las afueras de Santiago por $80.000 los más básicos y $350.000 los más pitucos.

(fuego por debajo del horno de “barro”)

PINCHA AQUÍ PARA VER MÁS DE HORNOS DE BARRO CAMPESTRES

HORNO REFRACTARIO A LEÑA

Este es el “Santo Grial” de los hornos para pizza.  

Hay modelos comerciales italianos, estilo refractario, a leña o a gas.

Hay debates en los blogs si es la madera que hace la mejor pizza o si es el calor irradiado por los ladrillos, o sea, leña vs gas.  

Lo único que sé es que nuestras pizzas mejoraron mucho cuando empezamos a cocinar en nuestro horno refractario casero a leña en el jardín de la casa. 

En nuestro horno refractario son casi dos horas y medio de precalentamiento. El horno no está listo hasta que las paredes interiores del domo estén blancos (se ponen negras a principio por el humo hasta que el fuego logre calentar bien el espacio interior.).  Consumen una buena cantidad de leña!

La foto a continuación muestra nuestro horno casero de ladrillos refractarios. El fondo de ladrillos está montado sobre un painel aislante y toda la cámera de combustión cuenta con aislante encima y alrededor para no perder el calor. Todo el horno, salvo la boca, está aislado. Durante la cocción el extremo calor te sacará los pelos de la mano si la metes un poquito adentro, pero la parte exterior del horno se mantiene sin calor. Esa es la doble función del aislante: asegurar que no se pierde el calor y que nadie se queme!

El diseño de nuestro horno es muy tradicional pero dista mucho del tradicional horno de barro o tarro chileno. Hay muchas variaciones de horno que van mucho más allá de esta página de pizza.  Armar esto no es proyecto de un solo día, de hecho hay que armar una estructura de soporte reinforzado ya que hay cerca de 500 kg de ladrillos encima!  Tenemos ladrillos refractarios aislantes en el techo, y tres a cuato capas de lana mineral! 

El manejo del horno, una vez que esté caliente, tiene su arte y su proceso de aprendizaje.  No es algo que se puede delegar fácil al tío o vecino como los choripanes en el asado. Hay que estar atento, moviendo la pizza más cerca o más lejos del fuego según necesario, rotarla aprox 180° después de apenas 30-45 segundos para que se cocine parejo (son 90 -120 segundos no más de cocción total a esta temperatura).  

Hay que tener una forma de alumbrar dentro del horno, para que veas como progresa la cocción (es sumamente rápido – no tendrás tiempo para buscar ni una cervecita una vez que la masa está en el horno).

No usamos termómetro, aunque sabemos de gente que ha instalado sensores dentro de sus hornos o quienes usan un termómetro láser.  Es bastante obvio cuando el horno esté listo después de que aprendas a manejarlo.

La mantención del fuego a leña también tiene su arte – es por eso que los restaurantes tienden a preferir el uso de gas – es mucho más fácil que un operador de poca experiencia pueda trabajar con gas.  La leña es de “más alta mantención”, requeriendo de una persona dedicada a cuidarla, echarle más, moverla, etc. 

Hemos probado con maderas aeromáticas como chips o duelas de roble tostado dentro del horno.  Esos  los  tienes que tirar lejos del fuego, o al rincón, o si no, se queman al tiro con el intenso calor y no te dan ningún humo o sabor!  Todavía estamos jugando con eso y sin veredicto final (si vale la pena o no). A diferencia de un asado a menor temperatura, donde un humo aeromático contribye al sabor de la comida (por bien o mal!), el alto grado Celcius de nuestro horno hace que el fuego vaporiza todo – así que aun no sabemos si se justifica o no… 

No todos pueden tener un horno refractario en su jardín, ni menos en su cocina.

En internet hay ejemplos de personas que han “hackeado” un horno normal de cocina para mejorar su rendimiento para pizzas.

Una idea es  colocar ladrillos refractarios en los bordes interiores y la parte trasera del horno. Aunque esto no te ayudará a subir la temperatura interior, te permite mantenerla más constante cuando abres la puerta para colocar y sacar pizzas debido a la masa térmica adicional. O sea, lo bueno es que te mantiene la temperatura mejor, lo malo es que el horno tardará más en llegar a su máxima temperatura ya que tiene que calentar más masa. Para paliar eso, algunos fanáticos caseros precalientan los ladrillos con soplete, dentro de su horno.

Similar al concepto del ladrillo, muchos usan una piedra pizzera (“pizza Stone”) que puede ser de greda, o bien, una plancha de fierro o acero inoxidable gruesa. 

Otros usan el “broiler” eléctrico de su horno para cocinar pizza, ya que se puede lograr temperaturas más fuertes que el horno normal. No todos los hornos tienen broiler, pero es una resistencia en la parte del cielo interior del horno que calienta muy fuerte. El problema del broiler es que el calor viene solo como irradiación y de una sola dirección. No es conductivo-convectivo-irradiativo. Además tiende a quemar la pizza arriba y no cocinar la parte abajo. En general el uso del broiler corta la calefacción normal – es broiler u horno, no los dos juntos para no sobrecalentar un horno casero. Pero de cierto modo funciona.  Una idea es contar con los ladrillos refractarios en tu horno, calentarlo a máximo, y de alli prender el “broiler”.

No hemos probado esos conceptos, así que el riesgo es todo tuyo si modificas tu horno! No nos echen la culpa si te quemas la casa junto con la pizza!

Hay cocineros quienes hacen pizzas a la parrilla, otros en sartenes o fuentes (“deep dish”).  Todas formas válidas y capaces de producir buenas pizzas, a la par de una pizzería típica.

Nosotros tiramos la pizza al horno de dos formas:

  •  “A la piedra” con la masa en si directamente en cima de los ladrillos.  
  •  O armamos la pizza sobre una bandejita (redonda o cuadrada) y tiramos la bandeja también sobre los ladrillos (ver foto abajo).

Hay que tener una pala de madera o acero inoxidable para meter, girar y sacar las pizzas del horno.

¿Cómo lo hacemos nosotros? Si la pizza va directo sobre los ladrillos, hay un manejo de masa más complicado.  Después de estirar la masa en su segundo leudado, echamos harina sobre la pala, movemos la masa “estirada” con cuidado y la arreglamos sobre la pala en su forma final. De a una! Rápidamente colocamos la salsa de tomate, quesos y otros agregados  y llevamos la pala al horno donde con unos movimientos o tirones, logramos dejar la pizza encima de la “piedra” o ladrillos calientes sin botar los toppings (hay que practicarlo).  Y hay que armar la pizza rápido, o si no, se te va a pegar a la pala.  Esto hace difícil hacer pizzas como “mingas” con invitados.

Al tener solo una pala de madera nos limitamos a armar una pizza a la vez.

Es necesario recalcar lo fundamental de contar con esta masa “húmeda” cayendo de golpe sobre los ladrillos calientes del horno. Y repito: si es masa directamente sobre el piso del horno hay que ser rápido para sacarla de la pala – que no se moje la harina entre la masa y la pala – o la humedad y peso adicional de los toppings hará que la masa se pegue a la pala.

Cuando tenemos grupos grandes y armamos muchas pizzas (y donde insistimos en que todos cooperen y ayuden), usamos unos discos metálicos para dejar las pizzas listas de antemano. Va el disco/bandeja al horno con la masa.

Una cosa es ser obsesivo compulsivo, otra es ser práctico! Obviamente la pala  igual se ocupa para meter y sacar la pizza sobre su plato metálico.  Está muuuy caliente en el horno!

Si no tienes un super horno a leña, igual puedes hacer las pizzas en el típico horno de casa.  En el caso de las pizzas la cocción es de 8-10 minutos a los 230 – 250° C. Después de unos minutos, hay que girar la pizza 180° para asegurar una cocción pareja. En un horno de barro, a mayor temperatura (300°+ C?) la cocción es alrededor de unos cuatro o cinco minutos. Y en nuestro horno refractario, son los 90 a 120 segundos  – hay que estar super-atento, o si no, se quemará toda la pizza. 

HORNO CON “TURBO”

 Usamos un soplete para prender el fuego más rápido:

Una forma de acelerar el calor en una parilla u horno refractario es a través del uso de un secador de pelo para concentrar un chorro de aire sobre el fuego y la leña al principio.  Funciona igual que un turbo en el motor de un auto.  

Pincha aquí para ver un video corto de cómo se ve una pizza siendo horneada en un horno a leña.  

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