Picadas ABC 1

Catalina Wallace 

Verduras

Vega Central (Antonia López de Bello, Recoleta). Ahí encuentran casi de todo: variedad, frescura, vegetales de la estación, precio y posibilidad de elegir.

Galpón Chacareros (Dávila Baeza 706, Recoleta).

Ecoferia de La Reina (Av. Alcalde Fernando Castillo Velasco 9750), que ofrece las mejores lechugas y hojas verdes de Santiago

Mercado Orgánico de Escrivá de Balaguer (Monseñor Escrivá de Balaguer 5600, Vitacura), ahí compra huevos orgánicos, azúcar de caña orgánica y algunas harinas.

Verdulero que se instala en la esquina de Lyon con Carlos Antúnez: «Sus verduras son frescas y a buenos precios, y en el verano es el único lugar cercano para conseguir tomates renguinos».

Cebiche

Ají Seco de San Antonio (San Antonio 530) porque se atiene a los sabores limeños y por lo variopinto de su público.

D’leite (Bandera 684), donde le preparan el cebiche enjundioso y bien picantito.

Perú al gusto (Embajador Doussinague 1772, Vitacura) por su sazón peruana y sus pescados chilenos bien frescos.

Ozaki (Av. Las Condes 7621), ahora en Las Condes;

Osaka (Isidora Goyenechea 3000)

El Cabildo (Calle Constitución 195)

Gusto Peruano (Av. Italia 1753, Ñuñoa)

Mama Kuna (Salvador 3094, Ñuñoa).

Cócteles, vinos y cervezas

Baco (Nueva de Lyon 113, Providencia) su variada oferta de vinos en copas que cambia continuamente.y si eso se lo acompaña con el clásico tártaro de salmón, se crea la armonía perfecta.

Amadeus Pizza (Juana de Lestonac, Parque Bustamante)

Beervana (Av. Los Leones 106, Providencia).

Kleine Kneipe (Román Díaz 21, Providencia).

 Liguria (Av. Providencia 1373, Providencia) escribiendo ideas en una servilleta antes que la noche le robe sus pensamientos

RED (Pío Nono 79, Bellavista), el mejor bar de Santiago.

Chocolates, tortas y pasteles

Dulcería Frutillar (Av. Colon 5300, Las Condes)

Dulcería Las Violetas (Av. Leon 3492, Las Condes): el mejor manjar con huevo mol de Chile»,

Santa Clara (Victoria 57, Santiago)

La Fête, Damien Mercier (Las Hualtatas 5176)

Leonidas (Av. Las Tranqueras 1380, Vitacura)

Caramel (Renato Sánchez 4054, Las Condes). son un espectáculo por los que vale la pena el viaje.

Dato mejor guardado

Peter’s Delicatessen (www.petersdeli.cl). El pulled pork: «Es un cerdo deshilachado, hecho en cocción lenta, con aliños y especias, que no falla en una tostada con coleslaw. Un espectáculo»,

(Más información en la «Guía Dónde», de Consuelo Goeppinger).

María Angélica Hurtado, que hace postres y comidas peruanas exquisitas (7-8649108), además de los foie gras y distintos patés que vende Helene de Fleurac (www.helenedefleurac.com).

Los patos, pollos y huevos de Entre Montes en Las Dichas, entre Casablanca y Algarrobo.

Los erizos de Bahía Salado (Manuel Montt 1591, Providencia)

Carnicería coreana Arirang (Rio de Janeiro 245, Recoleta) en donde venden asado de tira laminado

Comida coreana Seoul (Sagrado Corazón 371, Recoleta).

La Continental: Una carnicería del pasaje El Baratillo, en la Vega, especializado en chancho y sus subproductos. Todo es rico. Desde el jamón pierna artesanal hasta sus costillares con mucha carne, pasando por sus arrollados, longanizas y el queso de cabeza picante.

La pizza perfecta

on Brunapoli (Av. José Alcalde Délano 10.545, Local 1.062, Lo Barnechea). Sus masas reposadas, sus ingredientes de alta calidad, su horno napolitano y su pizza Margarita que, en sus palabras, es perfecta.

Signore (Av. Vitacura 2615). Los sabores se sienten en su máximo esplendor.

Caperucita (El Bosque Norte 83, Las Condes): Las preferidas es la caprese. Sencilla y con los ingredientes justos: queso mozzarella fior di latte , tomates cherry y albahaca,

Amadeus Pizza (Juana de Lestonac, Parque Bustamante) por su trabajo con la masa y el maridaje que puede hacer con sus cervezas.

Olimpia (Providencia 2033, Providencia) la pizza mechada con palta.

Santapizza (Orrego Luco 66, Providencia) de manzana verde con roquefort, es top.

izzería Roma (Av. Larraín 6097, La Reina).

Tiramisú (Av. Isidora Goyenechea 3141, Las Condes)

La tradición del sánguche

Soler (Los Militares 5934, Las Condes) lomito completo.

Fuente Alemana (Alameda 58, Santiago), el chacarero con harto ají verde y agregado palta y el rumano, bien aliñado y con un perfecto toque a ajo.

La Burguesía (Santa Magdalena 99)

La Superior (Nueva de Lyon 105, Local 9. Providencia).

La Gloria (Providencia 1315, Providencia).

Ciudad Vieja (Constitución 52, Bellavista)

La Fuente Reina (Echeñique 8540, Ñuñoa), un lugar con ingredientes de calidad y formato grandes.

Desayuno saludable

Quínoa (Luis Pasteur 5393, Vitacura) por su omelette con queso, tomate y albahaca. Otros van porque en su desayuno se puede encontrar con un mix de panes, huevo de campo, jugo de zanahoria con naranja, granola y frutas. Y para cerrar un café.

Un brunch en Shamrock (Providencia 1100, Providencia). Ahí lo pueden pillar un sábado al mediodía con un plato de grandes huevos benedictinos, una mimosa y embutidos caseros.

Dónde compran pan

Pan ciabatta de Lo Saldes (Av. Apoquindo 5158)

Daniel’s Bakery (Celerino Pereira 1530, Ñuñoa), un esponjoso pan brioches

La Panadera (Av. Condell 1097, Providencia)

Metissage (Av. Vitacura 3187),

Eric Kayser (Augusto Leguía Norte 34, Las Condes)

Pastelería Toortu (Emilio Vaisse 592)

Paul (Isidora Goyenechea 3621, Las Condes)

«PIKSAS»  (PIZZAS)

Nuestras inspiraciones vienen de las técnicas y buenas prácticas italianas y gringas, pero aprovechando las materias primas disponibles en Chile.  (Una especie de traducción local à la PIZZA LOCAVORE …)

La pizza en lo básico es  nada más que un trio de componentes:

  • una masa fermentada de pan plano
  • la justa cantidad de agregados encima (salsa de tomate, quesos, salami, vegetales, cebolla, ajo, etc.) 
  • el horno refractario a 400 – 450 ° C 

El equilibrio entre la masa y los ingredientes es primordial.  Lo que fusiona todo es el horno. 

La única forma de aprender es con las manos en la masa.  Hay que aprender a manejar el horno, saber cuál es la consistencia correcta de la masa para las temperaturas que tu usas, entender qué cantidad de agregados usar: más no es necesariamente mejor!  

Aparentemente algo sencillo, la pizza tiene su arte!

El horno es donde fallan muchos chefs caseros o aficionados, y para qué no decirlo, casi todos los restaurantes también. No cuentan con un horno capaz de generar las altas temperaturas necesarias para hacer la “vera” pizza.

Las realidades de manejar un negocio hacen que muchos locales usen técnicas que aumentan la eficiencia del proceso a costo de la calidad del producto final (p.e. masas precocidas, más queso pero de menor calidad, un horno a 225° C en vez de más de 400° C, etc).

Una masa perfecta a 225° C no te dará la pizza que tengo en mente.

Ni tampoco una masa pre-hecha de supermercado aunque la hornees a los 425° C recomendados por la Vera Napolitana.  

El horno y la masa son los dos elementos críticos – lo demás son sutilezas o mejoras! A las temperaturas “bajas” (225° C), sin importar si es en casa o en un restaurante, no hay como lograr la fusión de masa y agregados que produce la mejor pizza.

La pizza puede ser  «slow food»  en la preparación de la masa (1 a 2 días), ¡pero no en su cocción!

La foto: una pizza inspirada en las comidas tailandesas: con mantequilla de maní, gengibre, muzzarella y pollo frito en ajo.  Es lejos de ser tradicional italiana, pero es muy rica y favorita para terminar la secuencia de pizzas cuando invitamos amigos.  Maridaje: una SISMO de SZOT (estilo Barley Wine).

LAS MASAS

Sugiero que uno aprenda primero a hacer las pizzas “sencillas” de masa delgada y con pocos agregados encima.  

La masa es la base de la pizza.  En general no es nada más que harina de trigo, agua, sal, un poco de aceite de oliva y levadura.  Estas pizzas sencillas son ideales para aprender a hacer la masa hasta lograr esa fusión perfecta bajo el intenso calor del horno.

La inspiración es la pizza italiana como punto de partida.  En nuestro caso queremos elaborar pizzas «locavores» con ingredientes chilenos, ojalá obtenidos de proveedores locales, de nuestra zona.

Una “marinara” es simplemente masa, ajo y orégano. Nada más. 

Una “margherita” también es minimalista: la masa, queso mozzarella, salsa de tomates y hojitas de albahaca. 

De ahí parten los demás estilos (¡y hay muchos!), con masas más gordas, lo que colocas encima es limitado solo por tu imaginación. 

  • Hay distintas calidades de harina y variaciones entre marcas y molinos. Hemos usado harinas blancas de San Cristóbal y Molinera del Rey mezcladas 50/50 con harina integral de la Tostaduría Talca.  En esto estamos recién empezando a experimentar. Aceptamos sugerencias! (Hay harinas más baratas, pero no nos ha gustado la calidad de la masa final).
  • Muchas veces usamos cerveza en vez de agua para la elaboración de la masa, en las mismas proporciones.  Hemos probado el uso de las cervezas “salvajes” o ácidas para la masa, con la idea de hacer una masa agria. Ha funcionado muy bien.  (Ojo: una cerveza «salvaje» no es lo mismo que una cerveza «picada»!). 
  • Se pueden agregar otros cereales en pequeños porcentajes tales como  sémola,  cebada malteada, malta Pilsen y/o malta caramelo (u otros granos como centeno) inclusive puré de papa!  A veces echamos pequeñas cantidades de  malta caramelo (molida en un molino de café) pero en general nuestra pizza se hace de harina de trigo.  La malta caramelo ofrece un toque dulce a la masa (algunos echan miel por lo mismo) pero la cebada tiende a dejar la masa muy pegote si agregas demasiada malta.
  • Nosotros, después de experimentar con los otros cereales, inclusive la cebada en todas sus formas, terminamos usando solo harina de trigo! Tal vez un poco de semillas de maravilla, o linaza. Hemos decidido que la harina de trigo es para pizza, y la cebada malteada es para cerveza. Pero es cosa tuya, échale lo que tu quieres, pero entendiendo el efecto que tiene sobre la masa – si eso es lo que buscas, ningún problema!
  • Uno inicia la preparación de la masa con el agua (o en nuestro caso, cerveza) en el bol. Agregas las harinas primero, las mezclas bien, después la levadura, la sal  y al final el aceite de oliva.  (Si echas el aceite directamente al agua al principio, ese tiende a separarse del agua y tendrás zonas de masa con aceite y otras no). 

  • Se busca una fermentación lenta y en frío de la masa (a temperatura de ambiente, no más de 20° C)  de 12-48 horas con poca levadura. La idea es que la masa no suba muy rápido.  Probablemente sería 25-33% de la cantidad de levadura recomendada en las típicas recetas de las masas rápidas (esas recetas que te prometen masas “listas” en 2 – 3 horas).  Pero hay que tener cuidado con las temperaturas: demasiado frío y no sube la masa, demasiado calor y subirá demasiado rápido dándole otra contextura.  Este leudado lento es importante para la formación de los lazos de gluten. 

Sí, sabemos que la VPN no permite este tipo de batidora. Tenemos otro más grande aun, mismo estilo, semi-industrial:

Hay trucos para elaborar la masa que te ganan tiempo en el contexto de un local comercial, pero no te mejorarán la pizza.  Aquí tengo que reconocer que no sabemos todos lo truquitos, ya que no hacemos pizza en forma «comercial» (todavía…). Por ejemplo, se puede acelerar el leudado con levadura en exceso o bien usar masas pre-cocidas para tenerlas listas de antemano.

También se puede ahorrar en gas o electricidad usando una temperatura de horno bastante menos que la ideal (en vez de las 90 segundos a 420° C de la «vera pizza», muchos locales hacen una larga cocción (más o menos 10 minutos) a solo 225°C.).  A esa baja temperatura no hay “fusión”, sino que un lento derretir de queso sobre una masa de pan. 

No es que la pizza resulte mala, solo que un buen horno a mayor temperatura te mejora sustancialmente la pizza final.  

DOBLE LEUDADO PROLONGADO DE LA MASA 

Aquí va el gran secreto para hacer una mejor masa:                         

Después del primer leudado de unas horas a temperatura ambiente (20-25° C), hay que “retardar” la masa 6-10 horas a temperatura fresca o fría (ambiente en el inverno, refrigerador en el verano – o sea enfriar, pero no congelar la masa). Se prepara una masa más “húmeda” o líquida que las masas rápidas, y con menos levadura.

Hay que hacer la masa en la mañana del día de la cocción o, mejor aún, el día anterior.  Esperas a que la masa suba, y en la tarde o noche (mínimo 8 -10 horas después) una pasa al segundo leudado.

Para mejorar la consistencia de la masa entre horneadas, se recomienda usar siempre el peso de los ingredientes en las recetas en vez de volumen (p.e. usar kg en vez de tazas como medición).

Hay otro secreto para lograr buena consistencia de la masa: se preparan las pizzas para la segunda fermentación de a una, dejando que leude cada una en forma separada. 

Nuestras pizzas “familiares” son de 300 gr.  La masa todavía está un poco húmeda y pegajosa después del primer leudado.

Al estirar estas masas hay que agregarles un poco de harina adicional para que no se peguen.

Cuando de estirar la masa se trata, para algunos el uso de un uslero es una blasfemia. Para ellos la masa se estira solo con las manos.  De hecho hay varias técnicas para aplastar la masa con los nudillos. 

Pero cuando tenemos muchas visitas y muchas pizzas, usamos un uslero recubierto de harina para que la masa no se le pegue.  Una cosa es ser «pizza-cabrón» obsesionado, otra es ser práctico!

Hay gente que pelea en los blogs gringos de pizza en cuanto a los hornos, usleros y recetas.

Hay harta discusión respecto a los estilos de pizza, y no solo entre estilos italianos, sino entre las de New York, Chicago, etc.

Hay los que lamentan que hoy día no se hace la pizza de New York como antes, que a los dueños de las pizzerías sólo les importan las ganancias, que sus hornos ya no son los correctos, leña versus gas, que la harina no es la adecuada, bla, bla, bla!  

Hay gente en los blogs gringos quienes aceptan solo el uso de ingredientes italianos importados con la idea de replicar las pizzas italianas (inclusive la importación de las harinas y tomates).

Otros abogan por el uso exclusivo de insumos netamente locales  para hacer tu pizza con “terroir” local!  

Nosotros creemos que los italianos nos tienen mucho que enseñar, pero no estamos en Italia.  Se puede hacer una muy rica pizza de muchas formas, siendo «auténtico» con ingredientes importados, o bien, buscando los insumos locales más frescos y con «terroir» de la zona: muchas veces agregamos un pebre chileno a la pizza estilo «margherita» cuando la sacamos del horno.

AGREGADOS

Más no es necesariamente mejor. 

El consumidor normalmente se cree estafado si su pizza no viene con harto queso, al estilo Pizza Hut ™.

Sin embargo hay otra versión de pizza en que el equilibrio entre masa y agregados es esencial. 

Se hornea de manera tal que todo termine de cocinarse al mismo instante, esa fusión rápida que mencionamos antes.  El mejor ejemplo es la clásica pizza napolitana, con su masa fina y solamente un poco de queso mozzarella y unas hojitas de albahaca.  El horno a alta temperatura (400 – 450°C) provee la fusión entre la masa e ingredientes entre 90 a 120 segundos.    

En Chile hay buenos quesos, tomates, chorizos, salames, vegetales, carnes, merkén, aceites, ajos, cebollas, pebre, albahaca, etc.  Existen distintas harinas de trigo blancas e integrales, inclusive se puede conseguir la famosa harina italiana en el país. Se puede conseguir hasta tomates pomarola, supuestamente de Italia.  Así que uno puede tratar de replicar una pizza italiana, o bien, inventar algo propio aprovechando las buenas prácticas y know-how disponible.

El reto viene en el manejo de la cantidad de los agregados en combinación con la masa y el manejo del horno.  Una vez que hayas aprendido a manejar el equilibrio en tu horno entre masa y agregados, se puede poner casi cualquier cosa encima y probablemente saldrá rica.  Es muy entretenido experimentar con las sobras que encuentres en el refrigerador.

Por supuesto se puede hacer pizzas con muchos agregados encima, pero una masa delgada no los va a aguantar:

– puede que pasa la humedad por la cáscara delgada de la masa dejando la masa inoperable con la pala o pegada a la bandeja

– muchos agregados encima pueden causar un desequilibrio en la cocción: aunque se quema arriba no se derrite el queso abajo y además la masa se mantiene crudo.

El punto clave aquí es que tienes que experimentar, probando distintas masas, temperaturas, cantidad y tipo de agregados, horneados, etc. hasta que tu tengas tu estilo y puedas replicarlo en forma consistente.  Un artículo sencillo como en esta página te puede ayudar a saber lo que hay que aprender, pero uno aprende solo practicando!

En ese sentido, si la masa fina no es lo tuyo, y simplemente tienes que hacer pizzas con muchos agregados, existen estilos más rellenos: por ejemplo el “Chicago deep-dish”, o plato hondo, que se hornea casi como si fuera una cacerola o lasagna en una fuente. Aun no tenemos experiencia con este estilo, pero un día lo probaremos!

HORNOS

El horno es el tercer elemento en la receta para hacer una pizza de otro nivel.

Según la VPN (Vera Pizza Napolitana) las pizzas auténticas se hornean a leña en un horno refractario por sobre los 400° C y en no más de 90 segundos.

El horno es clave para lograr ese «otro nivel» de pizza.

Este golpe de calor conductivo-convectivo-irradiativo viene de todos lados a la vez y envuelve la pizza. Pero un calor de este tipo no se logra en cualquier horno.  El horno en tu casa no es capaz de generar este calor, ni tampoco el típico horno de panadería que se ocupa para hacer pan o empanadas.  Ni tampoco en la mayoría de locales de pizza en Chile.

No es que las pizzas horneadas a 225 – 275° C sean malas, solo que el horno adecuado sobre los 400° C te permite lograr calidad superior, esa “fusión” de masa e ingredientes. 

Por eso el horno es el tercer ingrediente.

El horno sirve para definir algunos estilos, p.e. napolitana en horno a leña o neoyorquino en horno a carbón.

Muchos lamentan que estos estilos de pizza ya no son como antes: las pizzerías han ido reemplazando sus antiguos hornos con modelos eléctricos o a gas, más eficientes y económicos, pero cambiando el sabor y textura del producto final.

El horno daba además un carácter propio a las pizzas del local, algo ahora echado de menos por los más fanáticos.

El típico horno a gas que es parte de una cocina de casa no llega a más de 225° C, coincidentemente la temperatura sugerida en muchas recetas de pizza casera. 

Un horno semi-industrial tipo Maigas (bueno para panes y empanadas) usado en muchas pizzerías chilenas, puede llegar a 250-275° C, pero en general los restaurantes lo ocupan también a solo 225° C (Sí, me fijo en esas cosas!) A esa temperatura las pizzas se hornean en 8-10 minutos y no reciben ese golpe fuerte de calor al principio ni mantenido durante la cocción.

La pizza final a esa «baja» temperatura no es mala, pero normalmente muestra una falta de equilibrio entre la cocción de la masa, el cómo se derriten los quesos (demasiado lento) y cómo se cocinaron los otros agregados.  

La fusión ideal de masa y agregados requiere de mucho más calor.

Aparentemente la mayoría de los locales de pizza buscan economizar en gas con cocciones más largas y a menor temperatura. O simplemente no cuentan con hornos adecuados. En general los típicos hornos de casa no tienen buena aislación, y tampoco tienen masa térmica: sus paredes y fondo que son de lata, no tienen ladrillo refractario ni piedra jabón que absorben y mantienen mejor el calor.

(En la foto: nuestro horno semi-industrial en casa a 200°+ C.  Lo usamos para elaborar pan, y efectivamente funciona muy bien para panes a 175°. Y para carnes. Pero solo llega a 275° C max, poco para pizza).

VIDEO HYPERLAPSE DE PIZZA CASERA

En esta página hemos propuesto algunas ideas de mejores prácticas y hornos ideales (refractario a leña!).

Sin embargo, hay momentos cuando tu quieres hacer pizza, pero no puedes tener la masa lista con un día de anticipación.  O simplemente es una lata prender y calentar el horno refractario (3-4 horas) si tienes uno, o bien, no tienes ganas de preparar una salsa de tomate a mano ni menos de estirar las masas con los nudillos, etc.   Si es por flojera o por falta de tiempo, igual se puede hacer pizza.  

Creemos que el leudado debe ser como mínimo unas seis horas si no es posible hacer la masa el día anterior.  La masa es pasable. 

En el video familiar a continuación (pinchando el link) mostramos una pizza casera que hicimos con solo seis horas de aviso previo antes del hornear.  

Hay hartos puntos que distan de lo ideal en el video: faltó más tiempo de leudado, la salsa de tomate era de bolsa de supermercado, mucho uslero, el horno estaba solo entre 250 – 270° C.    Sin embargo las pizzas estaban buenas y lo pasamos bien armándolas y compartiendo en la filmación. 

Hyperlapse video : pizza casera 

https://www.youtube.com/watch?v=gWjYXYYf0j0&feature=youtu.be

HORNO DE BARRO CHILENSIS

El horno de barro (un tarro) a leña, muy típico en el campo chileno, se ocupa mucho para hornear empanadas a esos 170° C.  También sirve para hacer pizzas, pero hay que echarle mucho más leña para llegar a  300°C. 

Funciona razonablemente bien, mejor que una cocina de casa. Usamos un horno de barro a leña en nuestra cervecería cuando hacemos pizza. Lo estamos usando casi al doble de la temperatura  normal para empanadas. Este horno tampoco alcanza llegar a las temperaturas ideales de 400+° C.  

Se pueden comprar estos «hornos de barro» en las afueras de Santiago por $80.000 los más básicos y $350.000 los más pitucos.

(fuego por debajo del horno de «barro»)

PINCHA AQUÍ PARA VER MÁS DE HORNOS DE BARRO CAMPESTRES

HORNO REFRACTARIO A LEÑA

Este es el “Santo Grial” de los hornos para pizza.  

Hay modelos comerciales italianos, estilo refractario, a leña o a gas.

Hay debates en los blogs si es la madera que hace la mejor pizza o si es el calor irradiado por los ladrillos, o sea, leña vs gas.  

Lo único que sé es que nuestras pizzas mejoraron mucho cuando empezamos a cocinar en nuestro horno refractario casero a leña en el jardín de la casa. 

En nuestro horno refractario son casi dos horas y medio de precalentamiento. El horno no está listo hasta que las paredes interiores del domo estén blancos (se ponen negras a principio por el humo hasta que el fuego logre calentar bien el espacio interior.).  Consumen una buena cantidad de leña!

La foto a continuación muestra nuestro horno casero de ladrillos refractarios. El fondo de ladrillos está montado sobre un painel aislante y toda la cámera de combustión cuenta con aislante encima y alrededor para no perder el calor. Todo el horno, salvo la boca, está aislado. Durante la cocción el extremo calor te sacará los pelos de la mano si la metes un poquito adentro, pero la parte exterior del horno se mantiene sin calor. Esa es la doble función del aislante: asegurar que no se pierde el calor y que nadie se queme!

El diseño de nuestro horno es muy tradicional pero dista mucho del tradicional horno de barro o tarro chileno. Hay muchas variaciones de horno que van mucho más allá de esta página de pizza.  Armar esto no es proyecto de un solo día, de hecho hay que armar una estructura de soporte reinforzado ya que hay cerca de 500 kg de ladrillos encima!  Tenemos ladrillos refractarios aislantes en el techo, y tres a cuato capas de lana mineral! 

El manejo del horno, una vez que esté caliente, tiene su arte y su proceso de aprendizaje.  No es algo que se puede delegar fácil al tío o vecino como los choripanes en el asado. Hay que estar atento, moviendo la pizza más cerca o más lejos del fuego según necesario, rotarla aprox 180° después de apenas 30-45 segundos para que se cocine parejo (son 90 -120 segundos no más de cocción total a esta temperatura).  

Hay que tener una forma de alumbrar dentro del horno, para que veas como progresa la cocción (es sumamente rápido – no tendrás tiempo para buscar ni una cervecita una vez que la masa está en el horno).

No usamos termómetro, aunque sabemos de gente que ha instalado sensores dentro de sus hornos o quienes usan un termómetro láser.  Es bastante obvio cuando el horno esté listo después de que aprendas a manejarlo.

La mantención del fuego a leña también tiene su arte – es por eso que los restaurantes tienden a preferir el uso de gas – es mucho más fácil que un operador de poca experiencia pueda trabajar con gas.  La leña es de «más alta mantención», requeriendo de una persona dedicada a cuidarla, echarle más, moverla, etc. 

Hemos probado con maderas aeromáticas como chips o duelas de roble tostado dentro del horno.  Esos  los  tienes que tirar lejos del fuego, o al rincón, o si no, se queman al tiro con el intenso calor y no te dan ningún humo o sabor!  Todavía estamos jugando con eso y sin veredicto final (si vale la pena o no). A diferencia de un asado a menor temperatura, donde un humo aeromático contribye al sabor de la comida (por bien o mal!), el alto grado Celcius de nuestro horno hace que el fuego vaporiza todo – así que aun no sabemos si se justifica o no… 

No todos pueden tener un horno refractario en su jardín, ni menos en su cocina.

En internet hay ejemplos de personas que han “hackeado” un horno normal de cocina para mejorar su rendimiento para pizzas.

Una idea es  colocar ladrillos refractarios en los bordes interiores y la parte trasera del horno. Aunque esto no te ayudará a subir la temperatura interior, te permite mantenerla más constante cuando abres la puerta para colocar y sacar pizzas debido a la masa térmica adicional. O sea, lo bueno es que te mantiene la temperatura mejor, lo malo es que el horno tardará más en llegar a su máxima temperatura ya que tiene que calentar más masa. Para paliar eso, algunos fanáticos caseros precalientan los ladrillos con soplete, dentro de su horno.

Similar al concepto del ladrillo, muchos usan una piedra pizzera (“pizza Stone”) que puede ser de greda, o bien, una plancha de fierro o acero inoxidable gruesa. 

Otros usan el “broiler” eléctrico de su horno para cocinar pizza, ya que se puede lograr temperaturas más fuertes que el horno normal. No todos los hornos tienen broiler, pero es una resistencia en la parte del cielo interior del horno que calienta muy fuerte. El problema del broiler es que el calor viene solo como irradiación y de una sola dirección. No es conductivo-convectivo-irradiativo. Además tiende a quemar la pizza arriba y no cocinar la parte abajo. En general el uso del broiler corta la calefacción normal – es broiler u horno, no los dos juntos para no sobrecalentar un horno casero. Pero de cierto modo funciona.  Una idea es contar con los ladrillos refractarios en tu horno, calentarlo a máximo, y de alli prender el «broiler».

No hemos probado esos conceptos, así que el riesgo es todo tuyo si modificas tu horno! No nos echen la culpa si te quemas la casa junto con la pizza!

Hay cocineros quienes hacen pizzas a la parrilla, otros en sartenes o fuentes (“deep dish”).  Todas formas válidas y capaces de producir buenas pizzas, a la par de una pizzería típica.

Nosotros tiramos la pizza al horno de dos formas:

  •  «A la piedra» con la masa en si directamente en cima de los ladrillos.  
  •  O armamos la pizza sobre una bandejita (redonda o cuadrada) y tiramos la bandeja también sobre los ladrillos (ver foto abajo).

Hay que tener una pala de madera o acero inoxidable para meter, girar y sacar las pizzas del horno.

¿Cómo lo hacemos nosotros? Si la pizza va directo sobre los ladrillos, hay un manejo de masa más complicado.  Después de estirar la masa en su segundo leudado, echamos harina sobre la pala, movemos la masa “estirada” con cuidado y la arreglamos sobre la pala en su forma final. De a una! Rápidamente colocamos la salsa de tomate, quesos y otros agregados  y llevamos la pala al horno donde con unos movimientos o tirones, logramos dejar la pizza encima de la “piedra” o ladrillos calientes sin botar los toppings (hay que practicarlo).  Y hay que armar la pizza rápido, o si no, se te va a pegar a la pala.  Esto hace difícil hacer pizzas como «mingas» con invitados.

Al tener solo una pala de madera nos limitamos a armar una pizza a la vez.

Es necesario recalcar lo fundamental de contar con esta masa “húmeda” cayendo de golpe sobre los ladrillos calientes del horno. Y repito: si es masa directamente sobre el piso del horno hay que ser rápido para sacarla de la pala – que no se moje la harina entre la masa y la pala – o la humedad y peso adicional de los toppings hará que la masa se pegue a la pala.

Cuando tenemos grupos grandes y armamos muchas pizzas (y donde insistimos en que todos cooperen y ayuden), usamos unos discos metálicos para dejar las pizzas listas de antemano. Va el disco/bandeja al horno con la masa.

Una cosa es ser obsesivo compulsivo, otra es ser práctico! Obviamente la pala  igual se ocupa para meter y sacar la pizza sobre su plato metálico.  Está muuuy caliente en el horno!

Si no tienes un super horno a leña, igual puedes hacer las pizzas en el típico horno de casa.  En el caso de las pizzas la cocción es de 8-10 minutos a los 230 – 250° C. Después de unos minutos, hay que girar la pizza 180° para asegurar una cocción pareja. En un horno de barro, a mayor temperatura (300°+ C?) la cocción es alrededor de unos cuatro o cinco minutos. Y en nuestro horno refractario, son los 90 a 120 segundos  – hay que estar super-atento, o si no, se quemará toda la pizza. 

HORNO CON «TURBO»

 Usamos un soplete para prender el fuego más rápido:

Una forma de acelerar el calor en una parilla u horno refractario es a través del uso de un secador de pelo para concentrar un chorro de aire sobre el fuego y la leña al principio.  Funciona igual que un turbo en el motor de un auto.  

Pincha aquí para ver un video corto de cómo se ve una pizza siendo horneada en un horno a leña.  

Restaurantes y Picadas

LA PICÁ DE JAIME

La picá de JaimeUna pierna entera de chancho dorada a la plancha y mojada en agua de ajo durante todas las horas que dura ese proceso. Marraqueta recién salida del horno, ligera, crocante, con miga suficiente para absorber el jugo de la carne.

Algo de sal, palta Hass en abundancia. Con un té en bolsita, así, se capta el sabor popular del barrio Franklin durante todo el año, pero en invierno la cosa sabe mejor: a un calorcito que no se olvida durante el resto del día.

Franklin 602, Local 385, Santiago Centro. Tel. 998749819 y 224452178.

FUENTE ALEMANA

Fuente AlemanaHay 2 preparaciones que no aparecen en el mapa santiaguino, salvo en esa barra de Plaza Italia (y en Pedro de Valdivia): la mezcla de carne de chancho y vacuno al ajo y ají que es el Rumano, y la mayonesa, que le otorga una categoría superior a esta clásica sandwichería.

Juntas entre dos panes hacen dupla de campeonato: untuosidad perpetua acompañada de un picor a la chilena que permanece en la boca un largo rato. Un actor de carácter dentro del tablado sanguchero capitalino.

Alameda 58, Santiago Centro. Tel. 22639323.

FUENTE CHILENA

Fuente chilenaAcá la palabra es corrección. Un pan firme, el más robusto de esta selección, rodajas de tomate —no será de temporada pero funciona—, porotos verdes de color vivo, pero en vez del magro churrasco de vacuno, se vienen lonjas de lengua tostada, blanda y en cantidad abundante para completar este chacarero.

Ese interior elegante y sabroso le otorga la grasa necesaria como para darle calor y evitar uno de los grandes pecados perpetrados a esta receta: echarle mayonesa.

Pedro de Valdivia 0149, Providencia. Tel. 229637692.

Plato año 2011

Ganadores

1º La carrillera de res, de Le Fournil  Av. Vitacura 3841, 2280219;

Constitución 30, local 102, Patio Bellavista, 2489699,  

Un plato muy francés que reinvidica la charcha, un corte despreciado en las carnicerías de Chile pero que en Europa causa furor.

2º Un perfecto y delicado lenguado con foie gras y lentejas, en CasaMar (Av. Padre Hurtado 1480, 9542112),

Hace brillar a uno de los matrimonios más felices de la cocina: el del pescado y las legumbres.

3º  Merluza austral del Basílico (Nueva Costanera 3832, 2289084)

Una aplaudida lasaña de berenjenas que le hace justicia a un producto subestimado en las casas chilenas.

Restaurantes y Chefs

Chile

Massimo Funari, chef italiano, amo y señor de su restaurante Rivoli (Nueva de Lyon 77, 2317964)

Se encumbra en lo más alto de este ranking y se queda, por fin, con el trono.

Tomás Olivera, cocinero que hace 2 años ganó el premio a Chef Revelación, y que este 2011 se atrevió a dar, el mayor salto de su carrera: tener su propio restaurante en Santiago: CasaMar (Padre Hurtado 1480, 9542112).

3º Empate entre Giancarlo Mazzarelli de Puerto Fuy (Nueva Costanera 3969, 2088908)

Luis Cruzat, el chef de Latin Grill del Hotel Marriott (Kennedy 5741, 4262303), que en sus 5 años allí ha desarrollado una cocina consistente utilizando productos chilenos.

Chef revelación

1º  Miriam Moriyama, la chef de Matsuri (Av. Kennedy 4601, 9503051)

En pocos meses sorprendió con sus refinadas preparaciones y técnicas.

3º Sol Fliman, que en 2010 abrió Quínoa (Luis Pasteur 5393, 9540283)

Ya se habla de ella como la heredera natural de la tradición vegetariana que inició su padre, José Fliman, con El Huerto.

2º Sebastián Gamboni, ilustre chef de Zinnia (Nueva Costanera 3664, 9357644).

Restaurante

1º Las flores llovieron para Rivoli (Nueva de Lyon 77, 2317964), el restaurante de Massimo Funari, que se quedó por 2° año seguido con el premio al mejor del año.

Más de 20 años de éxitos y aplausos, su dueño ha mantenido los pies en la tierra.

Infante 51 (José Miguel Infante 51, 2350970), el restaurante de pescados y mariscos comandado por el chef vasco Xavier Zabala.

Y Osaka, el restaurante del Hotel W (Isidora Goyenechea 3000, 7700081)

Hoy se cuela entre los grandes del país por su cocina nikkei de altísimo nivel que consiguen las hábiles manos de Ciro Watanabe y su equipo.

3º Otro de los mejores restaurantes nuevos de 2010: Astoria (Av. Américo Vespucio 1902, 9813411)

Comandado por Óscar Gómez, que consigue entrar en las grandes ligas gracias a sus preparaciones peruanas perfectamente logradas.

Nuevo restaurante

1º CasaMar (Av. Padre Hurtado 1480, 9542112), de Tomás Olivera en Santiago, se quedó con el trono. El premiado chef tomó el espacio donde antes estuvo el restaurante de cocina inteligente CasaMar y mantuvo el nombre, pero le puso su sello al agregarle «por Tomás Olivera Leiva».

Hanzo (Monseñor Escrivá de Balaguer 5970, 2183773), el restaurante nikkei dirigido por Emilio Peschiera en BordeRío .

3º También en Vitacura, (Nueva Costanera 3664, 9357644), está Zinnia, el restaurante de Giancarlo Mazzarelli que tiene al chef Sebastián Gamboni en los fogones. Su cocina mediterránea, a precios más bajos que el promedio del barrio, cautivó al jurado.

Fomento cocina chilena

1º Uno de los cocineros más entusiastas del medio local: Matías Palomo, chef del restaurante Sukalde (Nueva Costanera 3451, 2285516).

2º Rodolfo Guzmán de Boragó (Nueva Costanera 3467, 9538893), uno de los más dedicados a la investigación de productos locales, y para Axel Manríquez del restaurante Bristol, de Hotel Plaza San Francisco (Alameda 816, 6393832), heredero de Guillermo Rodríguez y talentosísimo chef que pone toda su expertise en preparaciones criollas.

Cocina Extranjera

Matsuri, el restaurante japonés del Hotel Hyatt (Av. Kennedy 4601, 9503051), se llevó todo los aplausos.

La llegada de la chef Miriam Moriyama (Chef Revelación 2011) supuso un cambio casi total de la carta.

Osaka, del Hotel W (Isidora Goyenechea 3000, 7700081), con la refinada cocina nikkei a cargo del carismático y talentoso Ciro Watanabe; Astoria (Av. Américo Vespucio 1902, 9813411), donde Óscar Gómez -quien por años estuvo tras los fogones de Astrid y Gastón- repite con éxito las mejores recetas peruanas, y Jewel of India (Manuel Montt 1007, 9851000), el último restaurante de cocina india en sumarse al boom de esta gastronomía en Chile con altísima calidad.

Tienda gourmet

1º Coquinaria, el emporio-mercado-restaurante chic de Kevin Poulter y Alejandra Elgueta (Isidora Goyenechea 3000, 2451958).

Gourmeat (Luis Pasteur 6093, 7895774), tienda top de carnes y una verdadera meca para amantes de la parrilla; Globe Italia, con sus variados productos mediterráneos (Av. Las Condes 6903, 2023593), y Cardamomo, con su nuevo local en el barrio El Golf, ideal para un público más especializado (Isidora Goyenechea 2800 local 207, 3609025).

Precio/calidad

Le Bistrot (Santa Magdalena 80, local 7, 2321054), un acogedor restaurante francés en el que el chef Gaetan Eonet se luce con platos sencillos pero bien logrados de la tradición gastronómica francesa.

Picada del año

Don Peyo (Lo Encalada 465, Ñuñoa, 2740764), un clásico de la cocina chilenar.

Lai Thai (Franklin 602, 08-7753524), el pequeño local de comida tailandesa que se instaló en el barrio Franklin y que fue el gran exitazo del año; y El Camarón (Gorbea 2644, 6898880), con su aire de secreto y su receta de camarones de río.

Imperdibles de Maitencillo

Por Marcelo Cicali, dueño del Liguria
1. «Los mejores locos con salsa verde están en el restorán Bric a Brac, un pequeño bistró de tintes franceses en la salida norte de Maitencillo.

Sus machas a la parmesana son notables y mención aparte merece la sopa Bullabesa. Av. Isidro Gaete 25, Maitencillo.

2.  «El mejor küchen de la zona es el de manjar-nuez del Café Ayén de Maitencillo. Junto a un chocolate caliente son el desayuno perfecto para capear la vaguada costera». Avenida del Mar 4336, Sector de Aguas Blancas, Maitencillo Sur. (32) 2771823.

3.  «El mejor lugar para ir con niños es el Café El Chungungo. Una vista privilegiada y una pequeña playa (con pocita). Los jugos son frescos, bien presentados y de notable factura.». Av. Del Mar a la altura del 310, Maitencillo.

4. «La mejor comida campesina está en Caballito de palo. Y aquí hay que sacarse el sombrero, llevan más de 30 años.

Me llego a emocionar al sólo recordar sus pasteles de choclo, humitas, porotos granados o costillares asados. En invierno o verano, tienen las mejores cazuelas de la zona.

De aperitivo sugiero un borgoña, arrollado y cebollas escabechadas». Carretera F-30, sector Rungue, Puchuncaví. (32) 2791254.

Mandamientos Culinarios

Por Carolina Correa, chef

1.  Comer centollas en Sotito’s Bar, en Punta Arenas. O’Higgins 1138, (61)233565.
2. Probar los patos asados en el Hotel del Salto del Laja. Ruta 5 Sur km 480. Puente Salto del Laja. (43)321706.
3. Disfrutar las carnes al palo de Las Tranqueras, en Temuco. Av. Alemania 0888. (45)385046 y (45)385047.
4. Almorzar pescados en la Hostería Donde Gilberto, en Duao. (75)1983768.
5.  Pedir ciervo en El Austriaco, en Viña del Mar. 3 Norte 105, (32) 2683692.
6.  Saborear las empanadas de mariscos en El Pequeño, en Guanaqueros. Avda. Guanaqueros 2315, (51)395341.
7.  Comer un arrollado en el Club Social de Santa Cruz. Plaza de Armas 178, (72)822529.
8.  Ir a Romeral a probar la plateada del Colo Colo. Av. Chile 1332, (75) 431036.
9. Pedir el costillar de chancho del No me Olvides. Andrés Toledo s/n, Quebrada Alvarado, (33)441781.

Preparaciones típicas

Por Rubén Tapia, de Chefs del Maule
1.  Clery de frutillas blancas -un producto endémico- que prepara Carlos Beltrán en el restorán La Sazón, de Cañete. Prat 626, (41) 2619710.

2. Panqueques con manjar de quínua y mermelada de frutillas del restorán Secreto de Pichilemu. Eugenio Díaz Lira 139, 8-4591475.
3. Empanadas de horno de barro de Rinconada de Alcones, en Marchigüe. Para llevar, las tortillas que se hacen con el rescoldo de las empanadas.

Viña y Puerto 

POR SOLEDAD MARTÍNEZ 

1. La Ciboulette

Fue pionero haciéndonos notar las diferencias entre la cocina francesa y la suya belga.

Su principal gracia está en una refinada mezcla de robustez y delicadeza, desde carnes guisadas en cerveza con repollo a cassolete de caracoles con queso azul, almendras y Noilly Prat, estilo al que Marie Hélène, la dueña, ha sabido incorporar los mariscos chilenos.

1 Norte 191-A, Viña del Mar. (32) 2690084. 

2. Espíritu Santo

Con la alta protección de este nombre Manuel Subercaseaux y su madre, Laura Moreno, han inaugurado un hospedaje de 5 habitaciones con amplio y moderno restaurante. 

Las recetas de pescados de roca, mollejas y pato, con legumbres y mucho vegetal fresco, tienen como denominador común el uso de productos de temporada provenientes de la zona, y sobre todo la firma personal, fina y rigurosa del chef.

Héctor Calvo 392, Cerro Bellavista, Valparaíso. (32) 3270443. 

3. Savinya.

Hotel del Mar ofrece este servicio gastronómico «a toda orquesta»; este es un restorán de lujo.

Ahora ejecutan la música los chefs Oscar Tapia y Fernando Abruzzese.

En una línea mediterránea y perfecta sincronización entre cocina y comedor, cada nueva carta sorprende por sus pescados de roca y carnes poco comunes, como un pichón que dejó fama no hace mucho.

 Av. San Martín 199, Viña del Mar. (32) 2846238.

4. Montealegre.

Así se llama el comedor del hotel Casa Higueras, un tranquilo y cómodo refugio en una antigua residencia, con espectacular vista sobre la bahía.

Lo distingue una cocina difícil de hallar en Chile, que alguna vez definí como «casera de mantel largo». 

Tiempo atrás probé chupe de centolla, congrio en caldillo y frito, ñoquis en tinta de calamar y cordero con higos.

Higueras 133, Cerro Alegre, Valparaíso. (32) 2497900. 

5. Samsara.

Los cerros Alegre y Concepción son el epicentro de la renovación culinaria porteña,  quiero recomendar el que a estos barrios de influencias europeas trajo la cocina oriental tailandesa.

Aquí hay sólo la aromática comida del antiguo Siam, con curries de todos los colores, sabores y picores, pollo, camarones, coco, largo y fino arroz jazmín, albahaca y lemon grass; jengibre, cardamomo, concentradas salsas de pescados y mariscosa.

 Almirante Montt 427, Cerro Alegre, Valparaíso. (32) 2592492. 

6. Caruso.

El gran mérito de Tomás Olivera al hacerse cargo de este lugar, cuando él aún reinaba en el hotel Ritz-Carlton, fue el rescatar lo más auténtico de la comida criolla.

Así se entiende que ofrezca «calugas» de pescado, chorrillana o el postre «colegial».

El local cumple con tal propósito con sus cazuelas y caldillos, o leche asada clásica.

Cumming 201, Cerro Panteón, Valparaíso. (32) 2594039. 

7. Portofino

Su cocina es como «ítala chilena del mar», pesan allí la tradición genovesa, con abundancia de pastas, y los productos de la costa.

Éstos se ofrecen bastante elaborados e incluso a veces de sabores muy fuertes, con la eficaz intervención del cocinero que en otros lugares procuramos evitar.

El «tricarpaccio» de pescado y marisco o los «frutti di mare in gondola» simbolizaron en mi anterior visita esa huella que, junto a una hermosa vista marina, lo han convertido en lugar de encuentro de los políticos que frecuentan el Congreso.

Bellamar 301, cerro Esperanza, Valparaíso. (32) 2629939. 

8. El Austríaco

Entre las numerosas formas de comer pescados y mariscos, aparece este templo de una célebre tradición carnívora (y dulcera), como es la austríaca.

Hay una célebre trucha rellena con camarones.

3 Norte 105, Viña del Mar. (32) 2683692. 

9. Hamburg.

Su impronta culinaria, en este caso alemana, agrega bastantes recetas chilenas y un aire marítimo capaz de congregar antiguos navegantes y aficionados a las leyendas del océano.

Se pueden comer suculentos perniles con chucrut, arenques y cecinas de estilo germánico, al igual que carne mechada, 

O’Higgins 1274, Valparaíso. (32) 2597037. 

10. La Gatita.

La comida es sencilla y está lejos de toda pretensión «de autor», pero con buenos ingredientes, calidad pareja y atención oportuna.

Prefiero sus mariscos con mínima intervención, pero hay platos imbatibles, como su versión algo distinta de las machas a la parmesana, y el congrio a lo pobre.

Av. Borgoño s/n, Caleta Higuerillas, Concón. (32) 2814235.

Dóndellevaraunextranjero

Dónde llevar a un extranjero

UN RESTORÁN. «Las Delicias de Carmen es un sitio muy al estilo de las viejas cocinerías y de muy buen nivel. Está cerca de Caracoles, la calle principal de San Pedro de Atacama. En este lugar garantizo que los pasajeros quedarán contentos con la comida. Además, los precios son más que razonables». Gustavo Le Paige 370; tel. 9089 5673.

UN DESTINO. «Podría ser el Parque Nacional Lauca, que incluye al lago Chungará, en la Región de Arica y Parinacota. Y también la playa del sector lago Grey, en el Parque Nacional Torres del Paine, desde donde se puede admirar el glaciar del mismo nombre (si el clima acompaña) y los bloques de hielo que flotan en las gélidas aguas con sus tonos azulados».

UN LUGAR. «A 40 minutos de Puerto Natales en barcaza, hacia la Península de Antonio Varas, se llega al sitio que los natalinos consideran como el verdadero kilómetro cero de la Carretera Austral. Un camino de tierra donde se puede apreciar la selva magallánica en todo su esplendor, y se ven tipos de flores que nunca más se vuelven a ver en la vida».

UN BAR. «La Cervecería Nacional, en el Barrio Yungay. Me gusta este lugar por su variedad de cervezas, y también por el buen ambiente, con algunos extranjeros, pero siempre acompañados de chilenos. Allí las pizzas a la piedra son muy recomendables y la atención es excelente: siempre habrá alguien que explique las características de la cerveza que estás tomando».

La Gatita 2.0

¿Hay algún restaurante en Chile en el que la lista de espera por una mesa llegue a 60 personas cualquier día?

¿Hay alguno en el que la gente esté dispuesta a esperar hasta 2 horas con tal de entrar?

La Gatita, en Concón, se ha convertido en los últimos años en un fenómeno irrepetible de público, que crece de boca en boca.

Por Pedro Bahamondes

Cora Jara se para en la entrada del restaurante La Gatita, en Concón.

«¡Juan Hormazábal!, ¡Juan Hormazábal!», grita.

Cora le dice que es su turno y lo guía por un estrecho y corto pasillo, hasta una mesa frente al único ventanal con vista al mar.  

El hombre toma asiento, 4 garzones se las arreglan casi acrobáticamente para pasearse entre el tumulto que se forma en los pasillos del pequeño lugar. El hombre llama por teléfono. «Vengan rápido», dice.

Esperó hora y media que llegara su turno.

Hace 15 años, su hermano Carlos le comentó que en el puesto de mariscos, el mismo que perteneció a su padre y que aún atiende a un costado del restaurante, había varios clientes que le preguntaban si acaso podían servirse un mariscal, que si había comida fresca y preparada para llevar.

Él siempre contestaba que no, pero la idea le quedaba dando vueltas durante días. En esa misma ocasión, él le preguntó a su hermana si estaba dispuesta a participar del proyecto. Cora -que había estudiado arsenalería y luego enfermería-  aceptó.

Con el paso del tiempo lograron levantar con sus propias manos todo lo que se ve hasta hoy. El espacio que no mide más de 15 m² cuenta con una pequeña cocina y dos baños.

Lo que lo vuelve especial es el valor de los platos -por debajo de la media-,  la atención y la fuerte publicidad que se le ha hecho tanto en Chile como en el extranjero..

«El año pasado llegó un holandés a comer. Me dijo que había visto un artículo en The New York Times en el que salía La Gatita y que por eso había llegado hasta aquí. Me trajo el diario de regalo y aún lo tengo guardado», cuenta.

La Gatita abre sus puertas a las 10 de la mañana y cierra pasada la 1 de la madrugada, sin intermedios. La jornada se divide en dos turnos, y hay un total de 25 empleados.a.

Durante dos años consecutivos, el restaurante fue distinguido como La mejor picada y La mejor cocina del mar, según la edición bicentenario de la Guía Culinary, del Instituto Internacional de Artes Culinarias.

And there are plenty of options for those recovering from night-life jaunts. Tiffany Norwood, from Washington, D.C., said staying in Viña over a long weekend gave her time to savor the city on a trip with friends. “We ate brunch for hours; the pace reminded me so much of Italy, just swap pasta for seafood and grappa for pisco,” she said, adding, “when it comes to the wine, there’s no swapping needed.”

But it was the setting she liked most about Viña. “The beach is beautiful,” she said. “You have the sea with a mountain backdrop.”

Though it hosts familiar chains like McDonald’s and Starbucks along its main restaurant strip Avenida San Martín, Viña also offers semihidden culinary spots. In the cluster of narrow dead-end streets called Pasajes, several blocks from the casino, you’ll find family restaurants like the lunch-only Donde Willy, run by Miguel Valdivia. “People in Viña eat too many fast things,” Mr. Valdivia, 22, said. “The idea was to have a place where people could eat traditional food of Chile.”

During a recent visit, Mr. Valdivia showed off plates of cazuela de vacuno (beef slow-cooked in a stew of pumpkin, potato and choclo, a thick native corn) and merluza frita (fried hake, served in a sauce of tomatoes, onions and cilantro) — dishes culled from his mother’s recipes.

Right on the oceanfront, the food gets even fresher. In the small beach resort of Concón, a few miles north of Viña, fish are caught offshore in small boats and brought to Restaurante La Gatita, built on a rocky outcrop overlooking the ocean.

Claudia Kravetz, a 35-year-old lawyer based in Santiago, grew up in Viña and likes to visit the restaurant on weekends. “There’s a phrase we use in Chile — ‘bueno, bonito, barato’— good, pretty and cheap,” she said. “Gatita is like this.” (She warned that in season, Gatita, which doesn’t take reservations, might have a two-hour wait. You can put your name on a list and take a leisurely walk, she said.)

Gatita is also a favorite of Ms. Castro Freudenthal’s — and not just for the food. She said driving and looking at the vistas all along Avenida Borgoño, the shore-hugging road that leads from Viña to Concón, were pleasures all their own. “This is a real Chilean view,” she said. “There’s the beach, then a hill, a valley, then the mountains in the distance. It’s what makes me love living in Viña.”

Hambrientos