Mitos de la Alimentación

Mitos desmontados: La fruta no fermenta en el estómago, las ostras no son afrodisíacas y dormir no engorda

Mitos sobre el peligro de alimentos modernos

En “Comer sin miedos”, José Miguel Mulet se lanza en contra de la alarma que ronda en los medios de comunicación sobre los productos naturales, artificiales, transgénicos y crudos.

 
Sergio López, El Mercurio

 Sergio López

¿Tenemos motivos para decir que la comida de ahora es peor que la de nuestros abuelos? ¿La industrialización de la comida nos está envenenando? ¿Qué dieta es la mejor? ¿Consumir comida ecológica es más sano?

Éstas son algunas de las preguntas que aborda el español José Miguel Mulet, en el libro “Comer sin miedo: Mitos, falacias y mentiras sobre la alimentación en el siglo XXI”, (Destino, grupo Planeta), editado recientemente en el país hispano.

El autor, es doctor en bioquímica y biología molecular por la Universidad de Valencia y en esta publicación se propuso analizar la alarmante información que circula en internet y las redes sociales acerca de la alimentación y los peligros que deberíamos sortear.

“Todos recordamos noticias de que tal alimento que comemos todos los días es cancerígeno, tal aditivo causa no sé cuántos problemas o que la comida de una determinada cadena de comida rápida está contaminada con carne de otro animal”, comenta Mulet.

A esto, dice, se suma la paranoia mundial que surge con las noticias que alertan, por ejemplo, que la leche es tóxica y que la reciclan si caduca; que los transgénicos son cancerígenos, o que corremos peligro con los restos de pesticidas que quedan en frutas y verduras… la lista es larga y da miedo.

Frente a este caos anti nutritivo, el experto arremete y asegura que “nunca hemos comido mejor y más seguro, y eso no va cambiar a pesar de nuestros miedos”. Para él, decir que queremos comer sin química o sin genes es aberrante desde el punto de vista científico y absolutamente imposible. Porque, lo importante, destaca, es que la nutrición no es una cuestión de alimentos buenos y malos, sino de dietas equilibradas.

“Eso sí, es responsabilidad nuestra elegir bien y seguir una dieta”, subraya. En todo caso, se puede estar de acuerdo o no, José Miguel Mulet en los 8 capítulos más un epílogo sobre ¿Cómo será la comida del futuro?, entrega argumentos científicos para dejar de lado la paranoia, aprender a “comer sin miedo”, y dejar de creer tan fácilmente en todo lo que se publica.

Otro ejemplo que destaca es que para él, la teoría de “la enzima prodigiosa”, que propone una dieta basada en las enzimas para curar y prevenir enfermedades con muchos vegetales, poca proteína, sin leche y agua purificada, es una burrada.

“No existe ninguna enzima milagrosa. Al final lo que te dicen es que tienes que comer menos cantidad y más verduras. Eso también te lo digo yo sin necesidad de inventarme que hay una enzima por ahí haciendo cosas muy raras. Perder peso es una cuestión de disciplina, de comer menos o más equilibrado y, sobre todo, de hacer más deporte”, comentó en una entrevista publicada en la columna de “El comidista”, en el blog del diario El País.

Mitos y falsedades

Lo interesante también del libro es que enseña a detectar si los estudios sobre comida son fiables. Para ello, indica que uno tiene que revisar la revista que lo ha publicado, su impacto y con cuántas otras investigaciones se acompaña lo que se asegura.

“Muchos estudios dicen que tal alimento es bueno y luego se descubre que no, porque miraban un nivel de población que no era representativo, o lo tomaban de una manera que no era la habitual en la gente…”, advirtió en el blog de El País.

Para conocer cuáles son los mitos que aborda el investigador español, entregamos una muestra con los 10 principales aclaraciones que sobresalen:

1. La comida es más peligrosa ahora que en el pasado: Recomienda a la gente que coma de todo y sin pasarse con la cantidad. Más verduras, pescados y menos carnes grasas. Que coman de todo y sin miedo, y que no hagan caso de las manías que leen por internet: la comida actual es segura.

2. Los edulcorantes producen cáncer: En las dosis normales de un consumo normal, los edulcorantes son inocuos y totalmente seguros.

3. Hace mal tomar leche: La leche es un alimento perfectamente válido para cualquier humano, si no tiene intolerancia a la lactosa. No hay ningún problema con ella. “Ponle leche a cualquier mamífero adulto y ya verás como se la bebe la mar de contento”, dice.

4. Comer sólo cosas crudas es más sano: El crudivorismo es un disparate. Es una moda muy reciente, porque piensen que los neardentales ya cocinaban. Cocinar es la primera medida higiénica a la hora de enfrentarte a un alimento. Decir que los alimentos pierden propiedades es una media verdad. Algunos sí, pero otros las ganan.

5. El agua hay que tomarla baja en sodio: La cantidad de sodio que puedes tomar a través de cualquier agua es ridícula. La mayor parte del sodio que ingieres llega a través de los alimentos sólidos. Un trozo de pan tiene más sodio que 10 litros de agua del grifo.

6. La comida ecológica es más sana: La agricultura ecológica no es más que una agricultura adaptada a un reglamento que lo único que pide es que lo que se ponga en el cultivo sea natural. Eso no garantiza que sea más sana, ni mejor para el medio ambiente ni nada.

7. Los pesticidas son un peligro para la salud: Si se usan correctamente y en las cantidades adecuadas, son inocuos. Y no es que lo afirme él, es que lo dice un informe de la Unión Europea de este mismo año. El problema es que cada vez importamos más comida de países que usan pesticidas que aquí no están autorizados.

8. La industria alimentaria no es responsable del aumento de la obesidad: En parte sí lo es, porque para hacer los alimentos más apetitosos aumentan mucho el contenido en grasas y el contenido en azúcares, dos alimentos de los que no hay que abusar. Pero tampoco hay que obviar la responsabilidad del consumidor, la culpa es compartida entre el consumidor y la industria.

9. Si eres vegetariano no matas animales: No comer animales es respetable, cada uno come lo que quiere. Pero es un poco acomodaticio, cuando se come siempre se mata algún animal, aunque se sea vegetariano. Las plantas hay que protegerlas de las plagas, usar insecticidas, nematicidas o quitar terreno a la selva.

10. La dieta vegetariana puede ser equilibrada y sana: Siempre que incluya huevos y lácteos. El problema es cuando vas refinando y te haces vegano. Entonces debes hilar fino porque puedes tener carencias de vitaminas y aminoácidos.

Cada época ha endiosado unos alimentos y satanizado otros, desarrollando lo que hoy son mitos, costumbres y leyendas, casi siempre falsas. Así se ha terminado aceptando como si fueran verdad, pese a haber razones físicas y médicas que lo contradicen, que la fruta fermenta en el estómago, que las ostras son afrodisíacas o que dormir mucho no engorda más.

Estos falsos mitos de la alimentación, que pueden hacer peligrar la salud, son sólo tres de los que desmonta «Comer o no comer? Falsedades y mitos de la alimentación» (Planeta), un libro escrito por Antonio Ortí, Ana Palencia y Raquel Bernacer, que disecciona 98 mitos habituales, consiguiendo esclarecer el origen de estas afirmaciones y esclareciendo, con la ayuda de profesionales de la nutrición, hasta qué punto son ciertos.

La coautora del libro, Ana Palencia, que estos mitos «nacen por lo fácil que resulta para toda la población hablar de alimentación, y la enorme desinformación existente», aunque recuerda que «no hay campo del saber humano que esté libre de mitos y rumores».

«Alimentarnos es un acto que hacemos a diario y del cual nos parece fácil poder emitir opinión, manejando nuestras propias teorías, en muchas ocasiones de manera muy personal sin hacer caso o investigar de lo que está o no demostrado, lo cual ha tenido como consecuencia la proliferación de los falsos mitos existentes en la realidad», explica.

«A diario oímos opiniones de todo tipo acerca de lo que es lo mejor o peor para nuestra alimentación y para diferentes ámbitos de nuestra vida», añade, esta situación ha empeorado con la revolución digital y, sobre todo, las redes sociales. A su juicio, «la facilidad de encontrar toda la información en las redes además de comunicar tu opinión ha hecho que no dejen de proliferar».

Por ello, aconseja «cribar lo que se dice y quién lo dice» para no llevar a confusión a nadie, y lamenta que muchos de los falsos mitos que circulan, rara vez sean rebatidos por aquellos que mejor los conocen, «lo cual hace que se conviertan en verdades que acaban por hacer más mal que bien».

Esta experta en nutrición, destaca la necesidad de este libro desde la perspectiva del rigor a la hora de desmontar leyendas sobre la nutrición; y, sobre todo, porque existen falsedades que «merecían ser clarificadas».

Consejos como comer solo piña a diario para adelgazar, o que no se tome nada de grasa porque es mala para la salud, o que se elimine completamente los carbohidratos de la alimentación, o que no se desayune a diario porque es la mejor manera de perder peso, entrañan un peligro para el organismo, al que «pondrá en mayor predisposición a desarrollar más enfermedades que a mejorar su salud y calidad de vida».

Algunos le «aterran»

Precisamente, Palencia destaca entre los mitos de alimentación más preocupantes la afirmación de que «comer un único alimento adelgaza», ya que la «aterra» que alguien pueda pensar que es sano comer un único alimento, «porque no existe un alimento que aporte todos los nutrientes que el ser humano necesita, el que más es la leche materna y sólo la tomamos los primeros meses de vida».

«La clave es que todo el mundo conozca la importancia se seguir una alimentación variada, equilibrada y moderada, así como tener presente la necesidad de hacer actividad física diaria», destaca esta experta quien gestiono durante años el departamento de nutrición de Unilever.

En cuanto a cuál considera el más sorprendente, aunque afirma que son muchos se decanta por el que sostiene que ‘la margarina se inventó para alimentar a los pavos’, cuando lo cierto es que «no hay nada más lejos de la realidad», puesto que se remonta a 1866 cuando Napoleón III de Francia ofreció una recompensa a cualquiera que encontrara un untable saludable, económico y fácil de conservar, destinada a las clases trabajadoras.

¿Comer o no comer?

La fruta no fermenta en el estómago, este es el mito 25 de este libro, donde recuerdan que «ningún alimento fermenta en el estómago salvo que se padezca una obstrucción intestinal»; las ostras no son afrodisíacas, mito 70, ya que «no existe demostración científica alguna», lo que sí esta comprobado es que aportan vitaminas A y D, calcio, magnesio y, en menor medida, yodo, potasio y fósforo; cuanto más duerme una persona, más engorda según el mito 88, sin embargo , «aunque es cierto que al dormir se gasta menos energía, diversos estudios han demostrado que dormir entre 8 y 10 horas diarias protege contra el sobrepeso».

Otra mentira relacionada con la alimentación muy extendida es aquella que afirma que comer más de tres huevos es malo, este es el mito 35 y se basa en la creencia de que se dispara el colesterol, sin embargo una persona sana puede comer hasta 7 huevos, mientras que una persona que tenga exceso de colesterol en la sangre puede comer perfectamente tres o cuatro huevos a la semana.

Asimismo, tampoco es cierto que la carne más barata es la que procede de animales clonados (mito 2); que la miga del pan engorde más que la corteza (mito 15); que comer dulces vuelve hiperactivos a los niños (mito 41); que los huevos morenos son más nutritivos que los blancos (mito 44); que hay que elegir alimentos según el grupo sanguíneo (mito 59); que la miel lo cura todo (mito 71); que mascar café burla el alcoholímetro (mito 73); o que un antojo no satisfecho deja una marca en el bebé (mito 85).

Estos son solo algunos de los mitos que destacan en este libro que tiene un fin social, ya que, explica Palencia, además de servir para «adquirir un mayor conocimiento sobre si hay que comer o no determinados alimentos», los beneficios se destinarán íntegramente a Cáritas para poder aportar ayuda a esta institución que esta ayudando a dar de comer a personas que están atravesando dificultades en la actualidad.

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10 mitos sobre la alimentación

1. No hay que comer grasa porque es perjudicial para la salud: es verdad que la grasa en exceso contribuye a la obesidad, pero también hay que distinguir entre grasas “buenas” y “malas”, ya que el consumo de las primeras, son fundamentales para algunos procesos del organismo.

2.    Se debe eliminar completamente los carbohidratos de la dieta: esto es falso, porque son los alimentos que suministran energía al cuerpo, especialmente al cerebro y al sistema nervioso.

3.    No desayunar es la mejor manera de perder peso: al contrario de lo que señala este mito, comer un desayuno equilibrado contribuye a un reparto más armónico de las calorías a lo largo del día.

4. Las ostras son afrodisíacas: este mito, también se extiende con los mariscos en general y según esto el libro consigna que no existe demostración científica alguna. Lo que sí está comprobado es que aportan vitaminas A y D, calcio, magnesio y, en menor medida, yodo, potasio y fósforo.

5. Dormir más, engorda más: si bien es cierto, que al dormir se gasta menos energía, diversos estudios han demostrado que dormir entre 8 y 10 horas diarias protege contra el sobrepeso.

6. Comer más de tres huevos es malo: esta afirmación se basa en el supuesto aumento del colesterol que esto produciría, sin embargo, una persona sana puede comer hasta 7 huevos. Mientras que una persona que tenga exceso de colesterol en la sangre, puede comer perfectamente tres o cuatro huevos a la semana.

7. La miga del pan engorda más que la corteza: esta es otra creencia que se debe dejar de lado, puesto que la miga es donde se encuentra una mayor concentración de agua y menos nutrientes, por lo tanto, el aporte calórico es inferior a la de la corteza, que al contener menos agua es donde se concentran más nutrientes y muchas más calorías que en la miga.

8. Comer dulces vuelve hiperactivos a los niños: la mayor parte de los estudios que se han realizado hasta el momento concluyen que no hay una relación entre estos dos factores, pero de todas formas, existen otras razones para que los niños no consuman dulces, como el poco aporte de nutrientes y que pueden contribuir a la obesidad, enfermedades coronarias y/o caries.

9. Mascar café burla la alcoholemia: según lo que se señala, esto no es efectivo porque el grano solo absorbe cierto alcohol que se encuentra en la saliva, algo que es insuficiente para el test.

10. Un antojo no satisfecho durante la gestación, marca al bebé: no se ha descubierto ninguna relación entre estos hechos, pero generalmente los médicos recomiendan que no hay nada de malo en satisfacer estos deseos durante el embarazo, siempre y cuando, sea de manera equilibrada.

10 errores: alimentos  sin propiedades

El brócoli cocido al agua pierde sus enzimas anticancerígenas, los tomates crudos tienen menos antioxidantes y las frituras con muy poco aceite son más tóxicas.

Maite Pizarro Granada 

1 Sacarle la cáscara. Pelar las manzanas, los duraznos y hasta el tomate es habitual para muchos, pero es importante consumir frutas y verduras con cáscaras porque allí es donde se concentra la fibra, que ayuda a sentirse satisfecho más rápidamente, a controlar el apetito y a disminuir el estreñimiento, entre otros beneficios.

2 Cocido al agua. Según un nuevo estudio el bróccoli, la coliflor, el repollo y la rúcula deberían cocerse al vapor y no al agua o aceite, porque estos destruyen su mirosinasa, una enzima que combate el cáncer.

3 Jugo sin celdas. Tanto la cáscara como la pulpa tienen la mayor cantidad de fibra. Colar el jugo hace que se pierda las vitaminas y las propiedades nutricionales. Por eso, los jugos naturales no deben colarse.

4 Poco aceite. Al usar poco aceite, este se absorbe por completo y acaba siendo incluso más tóxico. Pero si se van a comer es mejor no escatimar con el aceite. Cuando el aceite se usa en cantidades muy bajas se pone rancio más rápidamente y esto lo vuelve más dañino.

5 Rebanar las frutillas. Cuando las frutillas se cortan y se exponen a la luz y al oxígeno, pierden hasta 12% de su vitamina C. Para evitar que esto ocurra, se recomienda guardarlas en el refrigerador cuando están enteras y picarlas justo antes de comer.

6 Congelados, jamás . Aunque muchos piensen que fresco es igual a saludable, están equivocados. Dos de cada tres frutas congeladas tienen más antioxidantes (vitamina C, betacaroteno y polifenoles) que las frescas.

Esto porque cuando se congelan se los somete a un proceso de conservación de sus nutrientes y no envejecen.

7 Tomates crudos. Aunque suene sorprendente, los niveles de un antioxidante llamado “licopeno”, suben en los tomates a los que se les aplica calor.

8 Legumbres solas. No es lo mismo comer porotos que comer porotos con riendas. La mezcla de legumbres con carbohidratos logra una absorción de nutrientes más eficiente. Los cereales poseen los aminoácidos que les faltan a las legumbres y esta combinación produce unas proteínas de elevado valor biológico.

9 Oxigenar el vino . Cuando esta bebida se descorcha y toma contacto con el aire por más de 12 horas, sus antioxidantes comienzan a descomponerse, según un estudio realizado en China en 2012.

10 Recocer el pescado. Siempre va a estar la contraparte de cocer bien el alimento para evitar algún tipo de contaminación. Sin embargo, una cocción excesiva puede hacer que el pescado pierda sus propiedades. Lo ideal es ponerlo en el agua por no más de 15 minutos y a no más de 100°C porque así se evitará que pierda buena parte de sus propiedades.

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