Curanto

Curanto Más Grande del Mundo

El famoso plato Chilote que en la ciudad de Calbuco logró hacer historia dejando su huella en los Records Guinness en el año 2002, cuando se realizó por primera vez su monumental preparación.

curanto3

por Miguel Pérez

En la Ciudad de las Aguas Azules, Calbuco es  donde se puede disfrutar del Curanto más grande del mundo, se viene realizando desde el año 2002 con motivo de la celebración del IV centenario de la ciudad y que en su momento fue capaz de quedar inmortalizado en el Libro de los Record Guinness, y desde ese entonces no ha parado de superarse.

El Curanto Gigante es realizado con la cooperación de más de 20 organizaciones y la cantidad de los ingredientes bordea los 100 sacos por especie: cholgas, almejas, piures, picorocos, papas, chapaleles, milcaos, longanizas, cerdo ahumado; son cocidos en el tradicional hoyo en la tierra con las candentes piedras que se obtienen por el fuego producido por el “Tepú”, hoyo que en este evento se caracteriza por tener un longitud superior a los 100 metros; todo esto acompañado del típico pebre.

Biografía del Curanto.

Por: Sergio Vargas Almonacid –
“… Cuando estamos saboreando el rico Curanto, sentimos en el paladar la grandeza del mar y la tierra.
La esencia del vapor convertido en múltiples olores, de apetito y gustos, hacen que nos dé como una especie de stress mental y nos olvidamos de todo, nuestro ánimo reacciona para comer y degustar lo rico que es el Curanto.
Emergen del vapor brumoso los chapaleles, los milcaos, las papas con cuero, el costillar ahumado, la longaniza chorreando, los piures y las cholgas, las tacas, picorocos y navajuelas, invitándonos a hacer un brindis. …”

“… ¿De dónde viene el Curanto?

Proviene quizás de la Polinesia, Asía, Oceanía, Tahiti, Filipinas, Honolulu e Isla de pascua. Posibles Hitos de origen a pesar que antes y ahora los hacen muy distintos a la manera como se realiza aquí. …”

“… En Australia, región de Tasmania, hacen exactamente el Curanto similar al de Calbuco y Chiloé. …”

Curanto05

Curanto en Hoyo

Muchos pueblos son expertos en preparar platos capaces de “levantar a un muerto” por la cantidad de ingredientes que llevan, el curanto chileno, típico de Chiloé, tiene su fama ganada.

Se atribuye al pueblo “chono” el haber convertido una comida en un rito social, ya que por lo complejo de su preparación, se necesitan las manos de 6 personas, y una dosis de imaginación elevada para prepararlo.

Con la llegada al sur de Chile de los aborígenes “huilliches” y luego los conquistadores españoles, al curanto se le fueron agregando ingredientes, con una base insustituible de mariscos, algunos de los cuales solamente existen en los mares helados del Sur, compartidos por chilenos y argentinos.

Para hacer un “kurantu”, que en lengua nativa significa “pedregal” hay que cavar  un hoyo de 1 ½ metro  de profundidad, llenarlo de piedras al rojo vivo y sobre ellas colocar una olla enorme.

Seleccionados y limpios los “choritos”, también llamados mejillones, “navajuelas”, “erizos”, “jaibas”, o cangrejos, “ostras” y “machas” se cocinan con algo de agua y vino blanco, del cual  se puede ir bebiendo.

Mientras otras manos preparan el “milcao” y el “chapalele”.

Para darle un toque ascendente a la hemoglobina familiar puede incluirse distintos tipos de pescado, carnes, papas, embutidos, longanizas y verduras.

Cada capa de ingredientes se cubre con grandes hojas de “pangue” o “nalca”.

Para que no escape ni el olor, la olla se tapa con mantas y sacos mojados durante 1 hora.

El curanto es una comida típica de origen mapuche, llegada de la Polinesia, pero que también llegó al Perú, donde con algunos cambios de ingredientes le dicen “pachamanca”.

Es folclóricamente incorrecto servir el curanto en platos comunes y corrientes. Hay que repartirlo en fuentes individuales muy hondas y de arcilla.

 Curanto Rapa Nui

El curanto es el plato tradicional de la isla, que combina carnes de cerdo y aves de corral con pescados y mariscos, además de camote, taro y otros ingredientes.

Esto se cocina en hoyo cubierto de piedras volcánicas. Se acompaña del Po’e, una mezcla de taro, plátanos, harina, azúcar que se envuelve en hojas de plátanos para luego cocer en el Umu Ta’o, el hoyo del curanto.

CURANTO

El curanto es una antigua forma de cocinar alimentos utilizada por muchos pueblos, entre ellos los polinésicos. Se le conoce bajo el nombre de “horno de piedra”.

Curantear: Participar en la comilona del curanto. Cocinar alimentos mediante piedras calientes (mariscos u algas).

Curanto: cocimiento de mariscos, otras carnes, panes de papa y legumbres a base de vapor.

La cocción dura 1 hora y los alimentos se consumen en el mismo sitio.

Etimología: cura, piedra; antú, sol, calor.

Pulmay es el curanto en olla

Curanto, la idea antigua es “lo que se prepara con muchas piedras”

A diferencia de la calapurca, las piedras son usadas como una fuente de cocción que no roza los alimentos, sino que está en la base del “horno” de tierra.

¿Qué imaginario mítico ligado a lo pétreo puebla la tradición chilota?

Sin duda ella comparte muchos rasgos con la mapuche, pero posee 2 relatos propios: las piedras capucas y las piedras piriman.

Las primeras son llamadas tambiéncopucas, cupucas o quepucas. Se trata de piedras calizas, extraídas del cerro Chepu, en Chiloé. Poseen la forma de macho y hembra y se frotan en ritos mágicos para lograr la fertilidad de los campos, especialmente sobre las semillas de papas.

Un antiguo romance dice

“Ya cocida está la carne
El pan ya cocido está
Las cupucas están ávidas
de comer si se les da
La chicha está aún tapada
¿qué hace esa buena mujer?
Las cupucas quieren chicha
tienen ganas de beber
¡Es avara esta mujer!
Es como esos mezquinos ricos
Qué a nadie dan de comer
¡Tiene corazón de risco!”

Se cree que las capucas poseen la cualidad de fertilización desde que el cacique Huimanao desafió a la divinidad Sol (Antü). Huimanao era el jefe (lonko) de los principales pueblos del archipiélago que estaban sufriendo de hambre porque el sol se negaba a iluminar la tierra.

Los ancianos decidieron expulsar al cacique porque no lograba cambiar este destino. Huimanao se alejó por cerros y playas hasta que se durmió.

El cacique Huimanao obedeció los mandatos del Sol, pero éste no apareció como lo había prometido. Enojado subió al cerro más alto para desafiarlo. En la cima lo vio aparecer y tomando las capucas en cada mano le gritó:

“Dios Sol, ¿por qué te has burlado de nosotros?

¡Te reto a luchar si te transformas en un ser humano y como duelo te arrojo tus capucas!”.

Las capucas chocaron entre sí y se hicieron polvo, elevando nubes, cayendo sobre los bosques, las islas, cubriendo todo el archipiélago. Luego hubo un ruido ensordecedor que hizo temblar la tierra y de inmediato los rayos del sol iluminaron todas las ínsulas.

Se dice también que la elaboración de las piedras capucas se realiza en el Cerro Huimanao, en el cual hay un orificio que culmina en un molino. Por el orificio se deja caer una calavera, la cual es triturada por la piedra del molino que gira con una rapidez asombrosa. De inmediato, por otro agujero del cerro comienza a salir el polvo de los huesos de la calavera. A ese polvo se le agrega un líquido y se forma una masa que, cocida en el rescoldo, formará la capuca; dependiendo del sexo de la calavera será macho o hembra.

Por otro lado, están las piedras piriman o millahuillin, se trata de dos piedras imanes de color negruzco, que representan a un macho y a una hembra, siendo la primera más alargada. Estas piedras son colocadas en los campos de los vecinos a los que se les quiere hacer un mal tornando improductivos sus terrenos y llamando la abundancia de los propios.

Otros sostienen que las 3 clases de piedras piriman son de ganado, de comida y de dinero, guardándose la primera en las casas, la segunda en los sembrados y la tercera en el bolsillo.

Conjeturamos que tanto capucas como pirimanes se podrían relacionar con el modo de utilizar las piedras en el curanto. En primer lugar se trata de un hoyo -es decir de la inversión de un cerro- donde las piedras son transformadas en combustible por medio del fuego.

En el “horno” así fabricado comparece una imagen de la abundancia y de la superposición del mar y de la tierra, los productos no se tocan ni entre ellos ni con las piedras.

El final de estos diversos estratos alimenticios es coronado por milcaos y chapaleles, suertes de panes amasados de papas. Los tubérculos, que el polvo de la frotación de las capucas hacen germinar, son colocados así muy lejos de las piedras calientes y muy cerca de la tierra.

Podríamos decir que el curanto se cocina hacia el interior de la tierra, en las tinieblas, en la oscuridad, en un vapor provocado por las piedras calientes.

Cuando los productos de la papa (milcao y chapalele) están a punto, se destapa el “recipiente” de tierra y el preparado puede ser consumido.

Así podemos encontrar vasos comunicantes entre las capucas y esta forma culinaria. El curanto es una suerte de síntesis de la fertilidad de la tierra y del mar. Enfaticemos también que como señaláramos curanto deriva de cura: piedra y antü: sol.

Curanto en olla con milcaos
Los frutos de la tierra

“Cómo sube la tierra por el maíz buscado
lechosa luz, cabellos, marfil endurecido,
la primorosa red de la espiga madura
y todo el reino de oro que se va desgranando?

Quiero comer cebollas, tráeme del mercado
Una, un globo colmado de nieve cristalina,
Que transformó la tierra en cera y equilibrio
Como una bailarina detenida en su vuelo.
Dame unas codornices de cacería, oliendo
A musgo de las selvas, un pescado vestido
Como un rey, destilando profundidad mojada
Sobre la fuente
Habiendo pálidos ojos de oro
Bajo el mal triplicado pezón de los limones.

Vámonos, y bajo el castaño la fogata
Dejará su tesoro blanco sobre las brasas,
Y un cordero con toda su ofrenda irá dorando
Su linaje hasta ser ámbar para tu boca.

Dadme todas las cosas de la tierra, torcazas
Recién caídas, ebrias de racimos salvajes,
Dulces angulas que al morir, fluviales,
Alargaron sus perlas diminutas,
Y una bandeja de ácidos erizos
Darán su anaranjado submarino
Al fresco firmamento de lechugas.

Y antes de que la liebre marinada
Llene de aromas el aire del almuerzo
Como silvestre fuga de sabores,
A las ostras del Sur, recién abiertas,
En sus estuches de esplendor salado,
Va mi beso empapado en las sustancias
De la tierra que amo y que recorro
Con todos los caminos de mi sangre.
-Pablo Neruda

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s